El E3 2017 ha tocado a su fin, el evento más importante de la industria de los videojuegos se va este año, dejando a los jugadores con sentimientos enfrentados.

Aunque la feria de videojuegos celebrada en los Ángeles haya tenido lugar este año del 13 al 15 de julio, realmente es imposible hablar de la misma sin tener en cuenta lo ocurrido tres días antes, en las conferencias previas de las grandes editoras como SONY, Microsoft o Nintendo entre otras, que realmente son el alma de la feria y que a modo de pistoletazo de salida mostraban los que serían los grandes videojuegos y productos con los que los jugadores soñarían de cara a sus lanzamientos. Sin embargo, este año nos ha dejado con un sensación “extraña”, por no decir agridulce.

Por una parte, todos los ojos estaban puestos en Microsoft y en la presentación de la que sería su nueva videoconsola, bajo el nombre en clave Project Scorpio. Al final, la máquina se llamará Xbox One X, cumplirá con todo lo prometido por la compañía y si todo va según lo previsto, saldrá a la venta el 7 de noviembre de 2017, a punto para las navidades.

Estamos ante la que será la videoconsola más potente del mundo, según sus creadores, capaz de ofrecer resolución en sus juegos a 4K nativos (o lo que es lo mismo, reales) sin que por ello se vea resentido el rendimiento de los mismos. Además se consolida entre sus futuros compradores como un Pc de bajo coste 100% optimizado para videojuegos ya que la gran mayoría de sus títulos también se podrán disfrutar en Windows 10 y ofrecerán ciertas opciones compartidas.

Xbox One X

La conferencia de presentación de Microsoft consistía básicamente en vendernos esta videoconsola por lo que se aseguró en presentar éxitos en ventas asegurados como Forza Motorsport 7, el nuevo Dragon Ball FighterZ, que hizo las delicias de los fans de la famosa serie de animación debido a su fidelidad visual, el lanzamiento del esperado Crackdown 3 y mostró un extenso vídeo de la jugabilidad de su título de piratas para disfrutar con amigos, Sea of Thieves, entre muchos otros títulos.

Pero el jarro de agua fría llegó cuando se anunció su precio 499€. Un precio muchísimo más bajo de lo que costaría un PC con esa potencia y que según la propia Microsoft, va a hacer que la compañía tenga pérdidas a corto plazo debido a que no cubre los costes de producción. Sin embargo, éste resulta algo elevado teniendo en cuenta que su competencia más directa, la PS4 Pro de Sony puede encontrase por algo menos de 400€ y que muchos de los juegos presentados durante la conferencia como Assassin’s Creed Origins, Metro Exodus o Anthem, lo último de Bioware también estarán disponibles en PC y PS4. Por lo tanto, se dibuja un futuro incierto para la nueva de Xbox que solo el tiempo dirá si acaba triunfando.

Por su parte SONY, otras de las grandes del mercado con su PlayStation 4, se encontraba un gran obstáculo: ellos mismos. El año pasado nos dejaron a todos boquiabiertos con su presentación, la puesta en escena y los juegos que se presentaron destacando el nuevo God of War para PS4, por lo que el listón estaba muy alto.

Se presentaron contenidos relacionados con exitazos ya a la venta como Horizon Zero Dawn: The Frozen Wilds o Uncharted 4: El legado perdido y una gran cantidad de títulos para sus gafas de realidad virtual. Sin embargo, de esta conferencia, podría decirse que fue muy continuista con lo visto en 2016, incluso considerada por algunos como la segunda parte, ya que en ella tuvimos presentaciones como otro tráiler de God of War con fecha de lanzamiento como mínimo para 2018, tráiler de Days Gone sin fecha de lanzamiento también y un extenso vídeo de la jugabilidad del nuevo Spider – Man que para comprarlo también habrá que esperar un año más como mínimo.

God of War

Es cierto que el objetivo de Sony era demostrar que seguían trabajando en esos juegos que triunfaron el año pasado y mostrar el estado en el que se encontraban, pero los jugadores demandaban cosas nuevas, algo que los volviese a emocionar: un gran anuncio de una nueva propiedad, la presentación de grandes juegos que se mostraron hace años y de los que aún no se sabe casi nada como Final Fantasy VII remake o la confirmación de juegos tan deseados como Bloodborne 2. Si hubo un título que fue capaz de intentar despertar ese sentimiento fue la confirmación de que el juego de culto, Shadow of the Colossus estaría presente en PlayStation 4, pero no olvidemos que estamos hablando de un remake de un juego de PlayStation 2.

Sin embargo, no todo acabó ahí, ya que también tuvimos buenos momentos y sorpresas protagonizadas por Nintendo y para sorpresa de todos por la empresa Francesa de Ubisoft, que a pesar de estar presente en otras ediciones nunca había destacado por encima de las grandes.

Este año y para deleite de todos, Ubisoft abrió su conferencia con su presidente Yves Guillemot junto a Shigeru Miyamoto, diseñador de videojuegos y prestigioso creativo de Nintendo, para presentar su nuevo videojuego exclusivo de Nintendo Switch, Mario + Rabbids: Kingdom Battle un juego táctico por turnos que unifica dos de las más famosas propiedades de Ubisoft y Nintendo.

Ubisoft también presentó una gran cantidad de propiedades totalmente nuevas, destacando Skull and Bones, un interesante juego de batallas navales multijugador y apostó por resucitar otras sagas ya presentadas y luchar por ellas como ocurrió con The Crew 2, cuya primera entrega pasó sin pena ni gloria por nuestros hogares. No faltaron por supuesto los grandes esperados como: Far Cry 5 , el soñadisimo Beyond Good and Evil 2, o más detalles del nuevo Assassin’s Creed Origins.

Como conclusión, si algo puede resumirse de la conferencia de ubisoft podría decirse que fue la compañía que más novedades presentó, la que más lucha y arriesga por sus juegos y en definitiva a que más apostó por el capital humano reconociendo a los responsables de cada uno de sus juegos el sacrificio realizado, y mostrándonos que detrás de cada videojuego, tenga éxito o no, hay un equipo de personas 100% implicadas dispuestas a sacrificarse por su proyecto. El momento en el que sus trabajadores subieron juntos al escenario, fue simplemente, emocionante.

Y de Nintendo, qué decir de Nintendo, ¿qué tendrá esta compañía, que a pesar de realizar sus presentaciones únicamente mediante un streaming con todos los anuncios de seguido y en menos de media hora siempre sabe cómo conquistar a su público? Este año, la empresa nipona tenía como principal objetivo demostrar que su nueva videoconsola, la Nintendo Switch iba a tener un gran catálogo y por lo tanto justificar su compra, y vaya si lo logró.

En una presentación a velocidad record, se confirmaron grandes anuncios, como que Rocket League, el popular juego de coches y fútbol iba a poder jugarse en su nueva consola con amigos y además permitiría el juego cruzado entre todas las plataformas. Pudimos ver un avance de las nuevas expansiones de The Legend of Zelda, Breath of the wild y se confirmó que se estaba desarrollando un nuevo juego de Kyrby, de Pokémon y Metroid Prime 4 para Switch.

Sin embargo, el momento más esperado por los fans fue la confirmación de la fecha de lanzamiento de Super Mario Odyssey planeada para el 27 de octubre de este año, que vino acompañada de un extenso tráiler donde se mostraron todas sus novedades jugables.

Super Mario Oddysey

La feria de este año ha sido un buen escaparate de cara a lo que tendremos el año que viene. Sin embargo, si algo ha quedado en evidencia este año, ha sido que los jugadores cada vez más demandan que se presenten juegos y promesas que puedan disfrutar a corto plazo y no que se tengan que esperar uno o varios años, oyendo siempre lo mismo sobre esos juegos de los que tanto se han prometido pero que nunca llegan.