El gigante Sony ha anunciado que «tomará medidas legales agresivas contra cualquiera que intente utilizar un fallo de la PlayStation 3 de manera ilegal». Este anuncio se produce después de que la prensa especializada en informática y videojuegos se hiciera eco de que algunos usuarios habían logrado hackear determinadas versiones de la PlayStation 3. El portavoz de la compañía en EE UU, Dave Karraker, ha recordado que la modificación de su consola anularía la garantía de la misma, apelando a que «sería un error muy costoso» si por intentar que funcionarán otro tipo de juegos distintos a los oficiales la máquina sufriera algún daño.