Ser rey ya no es lo que fue. Días atrás, en el Congreso, Felipe VI recibió aplausos entusiastas y silencios desdeñosos. Respeto palpable de unos y desprecio latente de otros. Ayer, en el Parlamento británico, Felipe solo recibió un respeto palpable. Culturas y situaciones políticas distintas. Dos reinos. Dos mundos.