Dos carreras, dos victorias. Ferrari no puede empezar mejor la temporada 2018, y eso que no son los grandes favoritos. Sebastian Vettel lleva dos carreras perfectas, al menos en resultados, si bien la de Bahréin costó mucho más. Unos metros más, y Valtteri Bottas le hubiera pasado casi seguro.

De todas las lecciones que puede tomar Mercedes para intentar resarcirse de esta situación, una de ellas es que en Ferrari han aprendido a usar la estrategia como un arma más. Si hace unos años fue la culpable de que no ganaran un Mundial, en Abu Dhabi 2010, ahora puede darles ese extra donde no llegan los caballos de potencia que parecen tener en la escuadra de las flechas plateadas.

Quedan 19 carreras por delante, y nada ni nadie se atreve a pensar que Mercedes no gane más pronto que tarde una carrera. Es más, yo me la jugaría y, llámenme loco, diría que en China son los favoritos. Sin embargo, tendrán que pulir bien sus opciones si no quieren dejar que Ferrari les siga comiendo el terreno. No sólo vale con tener un coche rápido y dos pilotos indiscutiblemente buenos, especialmente un Lewis Hamilton que de estar en la posición de Bottas en las últimas vueltas de Bahréin habría sido mucho más letal para Vettel.

Para no fallar el domingo, ayuda tener un buen sábado. Si Bottas no sale primero, dado que Hamilton no podía por la sanción, y lo hace Vettel, es normal y previsible que este tenga la manija de la victoria o, al menos, pueda exprimir el máximo de las estrategias.