Para CC OO es fundamental que el AENC refuerce la negociación colectiva, que ha sido maltratada por la última reforma laboral. Tiene que ser un instrumento útil para recuperar el poder adquisitivo de los salarios en general y de los más bajos en particular. Además tiene que servir para modernizar los convenios y que estos hagan frente a las nuevas realidades productivas y reivindicativas de las y los trabajadores: la distribución del tiempo de trabajo, la formación permanente, la salud laboral, la desconexión digital o la igualdad de género deben formar parte del cuerpo central de los convenios para que estos sean percibidos como útiles por la diversa clase trabajadora actual.

En materia salarial hay que recordar que entre 2008 y 2017 los salarios han perdido un 7,6% de poder adquisitivo. Los más bajos, un 22%. También conviene no olvidar que a lo largo de la crisis la productividad de la economía española ha subido mucho más que los sueldos.

Se trata de revertir esa situación. Es de justicia social y es una necesidad económica. Lo decimos los sindicatos, pero también la Comisión Europea. Especial mención merecen los salarios más bajos. Recientemente hemos logrado un acuerdo que elevará el salario mínimo interprofesional a los 850 euros para el 1 de enero de 2020. La lógica de este acuerdo, suscrito por la CEOE, debiera trasladarse a los convenios para aproximarlo a los 1.000 euros como salario mínimo de convenio.

En un momento en el que la precariedad es norma en buena parte del empleo existente, debemos introducir otras materias para negociar.

La contratación es una. España vuelve a reproducir el viejo defecto de la temporalidad como fórmula habitual de contratación, añadiendo ahora un mayor uso de la contratación a tiempo parcial (sobre todo a mujeres que desearían una jornada completa). Algunas reformas legales nos podrían ayudar en ese sentido, en lugar de abaratar el despido y fomentar, por tanto, la precariedad.

Cómo se organiza el tiempo de trabajo no puede ser potestad únicamente del empresario

Necesitamos discutir sobre cómo se organiza el tiempo de trabajo. No puede ser potestad únicamente del empresario, porque afecta a la conciliación de los trabajadores. También cuestiones como la salud laboral, pues repuntan los accidentes de trabajo y persisten las enfermedades profesionales.

Todo lo que tiene que ver con la igualdad de género es clave. En España sigue habiendo una brecha salarial entre hombres y mujeres cercana al 30%. Los planes de igualdad y la negociación colectiva son una herramienta fundamental para terminar con esa desigualdad económica y laboral, condición previa a veces a otras desigualdades sociales.

CC OO acude con voluntad de negociación y acuerdo desde esa doble premisa. Hace falta recuperar salarios, y hace falta desarrollar contenidos que revitalicen los convenios y contrarresten la nefasta reforma laboral que a día de hoy sigue siendo un obstáculo para un sistema de relaciones laborales equitativo en España.