Imperdonable. No hay lágrimas ni excusas suficientes que puedan justificar el accidente de Sebastian Vettel en el GP de Alemania. Y no es el primero: ya van varios errores serios esta temporada, la primera en muchos años en la que Mercedes no domina con aplastante superioridad, sino que tiene a Ferrari como rival.

Vettel lo tenía todo de cara. Absolutamente todo, incluida la lluvia. Que a Hamilton le cogiese con los neumáticos de seco recién cambiados, cuando había aguantado más de 40 vueltas con ellos y ya los llevaba destrozados entra también aquí. Su único trabajo era aguantar en pista... y no lo hizo.

A los mejores se les exige cumplir bajo los estándares más altos. No estamos hablando de Lance Stroll o Sergey Sirotkin, dos pilotos que avergüenzan a un equipo legendario pero  hundido como Williams, sino de un piloto con cuatro títulos mundiales y que busca un quinto. Vettel no se puede permitir el lujo de tirar por la borda el trabajo de todo un equipo como Ferrari, incluido su propio compañero Kimi Räikkönen que tuvo que volver a bajar la cabeza y dejarse adelantar cuando se lo ordenaron.

El piloto del día ha sido Lewis Hamilton, sin duda, pero si me dan la oportunidad de elegir al 'cepo' del día (un premio mucho más divertido de otorgar), mi elección sin duda va para Sebastian Vettel.