El trasplante de órganos en España tiene fama mundial por su eficiencia y el alto número de donaciones de órganos, pero ¿qué tal si además pudiera liberarse de la exigencia de convencer a los donantes y/o sus familias? ¿si pudieran fabricarse de forma masiva órganos perfectamente compatibles con el receptor mediante ingeniería genética? Desde que se descubrieron hace décadas las famosas células madre (unas células que se comportan algo así como los arquitectos o albañiles de nuestro organismo), la promesa de construir órganos artificialmente ha perseguido a científicos y medios de comunicación. Pero, como explicabaen estas páginas el creador de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz, hasta ahora todos los avances han sido poco llamativos, como la producción -tras un proceso especialmente caro y laborioso- de piel, venas o esófagos: tan solo órganos ‘vacíos’ compuestos por tejidos o tubos. Impensable, de momento, producir órganos más complejos como un corazón o un riñón.

El inventor del Segway está montando una factoría de órganos por ingeniería genética e impresoras 3D

Pero el inventor americano Dean Kamen, una mezcla imposible entre el Doctor Bacterio y Eldon Tyrell -el magnate creador de replicantes en la mítica Blade Runner-, está decidido a hacerlo a gran escala, y ya ha conseguido más de 250 millones de dólares de grandes multinacionales de tecnología como Rockwell o Autodesk, inversores privados e incluso del mismo Pentágono. Kamen es el creador de inventos tan famosos y exitosos como el Segway, el patinete eléctrico con autobalanceo usado masivamente por guías turísticos en las ciudades de todo el mundo; o del stent intravascular que mantiene vivo a Dick Cheney.

En 1981, el inventor en serie decidió trasladarse a Manchester, una ciudad en New Hampshire (EEUU) famosa -como su homónima inglesa- por la producción textil masiva en el XIX y por su declive posterior; compró poco a poco buena parte de las factorías y almacenes del complejo fabril, y construyó para sí mismo un laboratorio en lo alto de la colina digno de mismísimo Tyrell: un edificio hexagonal con sala de robots, piscina interior, pasadizos secretos y un helipuerto.

Pero Kamen solo se inició en el mundo de la ingeniería genética tras conocer en 2015 a Martine Rothblatt, la ejecutiva transgénero que se hizo famosa en 2014 por ser la CEO mejor pagada de Estados Unidos. Rothman había fundado United Therapeutics cuando su hija de cuatro años fue diagnosticada con una enfermedad pulmonar incurable, y desde su nueva empresa creó un cóctel de medicinas que logró salvar su vida. Ahora la tecnología de Kamen le brindaba la oportunidad de complementar sus investigaciones para la creación de pulmones ‘de reemplazo’ a partir de las células madre del paciente. Y de hacerlo verdaderamente a escala, no uno por uno en un laboratorio, como hasta ahora.

Para describir el salto requerido, Dean Kamen compara a los científicos que están fabricando órganos artesanalmente con la abuela que hace la mejor sopa del mundo: “A ver, abuela, ¿cómo vas a poner en marcha una fábrica con tu sopa?” explicaa la web Politico.com “¡Ella contrataría a otras 10.000 abuelas! Tendrían una cocina más grande y cada una removería su puchero a mano. Y entonces llega la FDA [la agencia americana responsable de la regulación de medicamentos y productos biológicos] y pregunta ‘¿Cómo podéis saber si vuestra producción es consistente?’”.

El proyecto ha recibido 250 millones de euros de multinacionales de tecnología y el Pentágono

La propuesta del Advanced Regenerative Manufacturing Institute de Kamen es, pues, ofrecer una fabricación de órganos industrial y perfectamente controlada. Sus nuevas instalaciones de 20.000 m2 en New Hampshire alojan ya a 100 ingenieros y científicos para construir y perfeccionar las impresoras biológicas 3D y bioreactores que permitirán la producción masiva de tejidos biológicos hoy y, quizá, de corazones mañana. Los talleres de Manchester que en el siglo XIX tejieron los uniformes de los soldados unionistas servirán ahora para crear la piel que curará las heridas de sus sucesores en el ejército americano.