La Junta de Andalucía debe replantear y reforzar la conservación y gestión de los bosques y zonas forestales ante el nuevo escenario producido por el cambio climático, que favorece la propagación de incendios forestales como el que está arrasando el Espacio Natural de Doñana y dificulta día a día la supervivencia de las especies y la del ser humano.

Un incendio forestal merma la riqueza biológica, pero, además, merma el bienestar social y económico de la población. Por ello, los poderes públicos y la ciudadanía no deben dar su brazo a torcer, ni ser permisivos, sino hacer frente a los intereses que pretenden utilizar el fuego para chantajear a la sociedad. El daño causado con un incendio no se puede pagar ni reponer y no debe quedar impune si ha sido provocado.

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