Davos: La cumbre de los cada vez más ricos

JOSÉ MOISÉS MARTÍN CARRETERO. ECONOMISTAOPINIÓN
José Moisés Martín Carretero, colaborador de 20minutos.
José Moisés Martín Carretero, colaborador de 20minutos.
JORGE PARÍS

Como cada año, el Foro Económico Mundial celebra esta semana su asamblea, en la localidad suiza de Davos. En ella, desde hace más de dos décadas, la clase dirigente de la globalización se reúne para revisar el estado del mundo y la economía global, proponer nuevas ideas y plantear líneas de acción. Davos no es una reunión cualquiera: participar en ella está reservado solo a los invitados más exclusivos, entre los que se incluyen empresarios, políticos, artistas, científicos e intelectuales, que pueden acudir solo por invitación. Constituye, como símbolo, el encuentro global de las élites económicas y sociales. Tal es así, que el pensador Samuel Huntington denominó como ‘hombre de Davos’ el paradigma del miembro de la aristocracia global que da forma a la economía y la sociedad mundial.

A lo largo de estos años, Davos ha perdido su aura de símbolo neoliberal y sus reflexiones están dando cada vez más cabida a aspectos relacionados con los efectos sociales de la globalización que tanto se han encargado de profundizar. De hecho, este año se presenta allí un nuevo índice, el índice de desarrollo inclusivo, que vendría a complementar su famoso índice de competitividad global. Puede que el ‘hombre de Davos’ sea cada vez menos neoliberal, pero lo que parece bastante claro es que cada vez es más rico.

Así nos lo muestra la organización no gubernamental Oxfam, que presenta con motivo de Davos su informe anual sobre las desigualdades. Este informe señala que la brecha de la desigualdad sigue siendo un gravísimo problema global: ocho personas atesoran ya más riqueza que 3.600 millones de personas. Desde el año 2015, el 1% más rico del mundo posee más riqueza que el 99% restante. Las cifras del informe son demoledoras. La versión española del informe, que recoge información específica para nuestro país, nos ofrece resultados no menos impactantes: tres personas acumulan tanta riqueza como los 14 millones de personas más pobres. En 2015, la remuneración de un ejecutivo del IBEX 35 suponía 96 veces el salario medio de uno de sus empleados. La crisis económica golpeó fundamentalmente a los más pobres de entre los pobres: las rentas del 10% más pobre de la población se redujeron, entre 2013 y 2015, un 10% adicional, y el tercio más pobre de la población perdió un 33% de su riqueza mientras los más ricos vieron como aumentaba un 3%. Más de 700.000 hogares en España no tienen ingresos de ningún tipo.

Podríamos continuar enumerando cifras y hechos, que en el informe de la ONG se relatan con profusión. Pero cabe mejor realizar una reflexión: si la crisis ha golpeado fundamentalmente a los sectores más desprotegidos de la población, y la recuperación la están capitalizando las clases sociales mejor situadas, nuestra expansión económica amenaza con dejar al margen a una parte importante de la población que no está disfrutando de mejores perspectivas aun con el vigoroso crecimiento que está experimentando la economía española.

Las respuestas pueden ser múltiples: desde una mejora de la progresividad fiscal hasta una mayor focalización del gasto público en los sectores más golpeados por la crisis; una recuperación de la negociación colectiva y de los salarios; o la lucha contra la evasión y la elusión fiscal. Pero no se logrará ningún avance si la sociedad no toma plena consciencia de la importancia de atacar este grave problema.

No es solo una cuestión nacional: pese a la reducción global –e innegable– del porcentaje de población mundial que vive por debajo del límite de la pobreza, la desigualdad global está creciendo. O repensamos la manera en la que producimos y distribuimos la riqueza, o nuestras economías y sociedades se volverán, paulatinamente, más insostenibles. Hasta el ‘hombre de Davos’ se ha dado cuenta de este reto. Ahora solo hace falta que pasemos a la acción.

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