El asunto Facebook/Cambridge Analytica ha preocupado a muchos: nuestra pasión por el uso desaforado de las redes sociales puede acabar causando problemas sociales y parece que va a haber que legislar límites al uso de los datos que generamos al navegar.

En China se prepara el Sistema de Crédito Social, un mecanismo por el que se analizará el comportamiento de los ciudadanos en la Red y se puntuarán las acciones que el Estado considere positivas, lo cual redundará en ventajas sociales y económicas.

Y sin embargo hay un factor con el que los creadores de sistemas distópicos de vigilancia no cuentan que va a contribuir a limitar el impacto de este "Big Data para el Mal": algo tan simple como es la naturaleza humana. La Ley de Goodhart dice que cuando se usa una medida para fijar objetivos sociopolíticos de modo automático esa cifra deja de servir como medida. La razón es simple: somos humanos y si podemos trampear la medida y ahorrarnos trabajo, lo haremos.

Para ilustrarlo veamos un delicioso ejemplo: el Sistema de Crédito Social premia con puntos a aquellas personas que andan cada día más de 10.000 pasos (equivalentes a 5 km).Parece sensato: la gente que hace ejercicio es más barata para el sistema sanitario porque está en mejor estado de salud, hasta tal punto que ya hay seguros sanitarios privados en el capitalista Occidente que ‘te pagan por andar’ rebajando tus cuotas si cumples con un mínimo de actividad.

Perfecto, pero aquí entra Goodhart: en cafés de China ya tienen ‘cunas’ en las que dejar tu móvil. ¿Su función? Mover el aparato de modo que el contador de pasos crea que estás andando para que puedas conseguir tu cuota diaria, pero sentado e inflándote a bollitos. Hecha la ley la gente siempre encontrará el modo de hacer la trampa. Porque los humanos somos maravillosos.