Sólo hay dos posibilidades: O tonta o al tanto. Si pretende usted, señora Aguirre, que cualquier persona con dos dedos de frente se crea que, con casi 35 años en política, no sabía que en la Comunidad de Madrid y en el PP de Madrid se estaban cometiendo desmanes a manos llenas, es que piensa que la gente es imbécil. Hay tanta porquería saliendo de la sede madrileña del PP que dentro tenía que oler muy mal. ¿Tenía, señora Aguirre, el balcón de salir a celebrar los triunfos abierto de par en par para airear?  Quizá nunca lo sepamos, porque dimite usted sin dar explicaciones. Y si los altos cargos nombrados por usted cometieron irregularidades durante años y usted no sabía nada… sólo queda pensar que o no tenía luces o no las quería encender.

¿Dimite de su cargo político o deja la política? No es lo mismo, señora

Se justificaba usted diciendo que sólo dos de los más de 500 cargos que había nombrado le habían "salido rana". A los niños les gusta criar gusanos de seda y a usted le encanta criar renacuajos… en un canal. A estas alturas debe de oír croar hasta en el tono de llamada del móvil. A lo mejor no estaba usted al tanto porque estaba ocupada destapando la trama Gürtel (no, no fue usted). Señora Aguirre, parece dársele muy bien mirar para otro lado, por ejemplo cuando sus subordinados están robando a los ciudadanos o cuando los agentes de la ley le piden que pare el coche. ¿En qué se parece alguien malversando a la moto de un agente de movilidad? En que son invisibles para Esperanza Aguirre. El chiste del año. Puso usted la mano en el fuego por su gente y ahora huele a chorizo quemado. Porque esto no es un fuego, es un incendio que no ha podido apagar ni con su baño de lágrimas. Me la imagino (es sólo algo onírico) viendo a sus angelitos hacer travesuras a su antojo y diciendo: "son cosas de niños". Pero no, usted se siente "engañada y traicionada" por Ignacio González, a quien no vigiló. ¿A quién se le iba a ocurrir? ¡Ni que el PP tuviera precedentes de corrupción! La cuestión no es que haya usted dimitido. Es por qué no dimitió hace años (dimitir de verdad, digo, no el voy y vengo que se marcó). Casi 35 años de vida política… quizá esa sea la clave, que estaba usted demasiado acostumbrada a las mamandurrias de lo público que le daba vértigo tener que levantarse del sillón del poder, de la influencia, de la notoriedad. ¿Dimite de su cargo político o deja la política? No es lo mismo, señora. "Nadie me puede acusar de hacer ninguna cuestión incorrecta", dijo. ¿Porque no lo hizo o porque no quedan pruebas? Es un matiz. Usted no se explique, total, para lo que dice cuando lo hace…

Atentamente, un madrileño

Isra Álvarez