El caso de unas profesoras riéndose de una niña autista vuelve a sacarnos los colores como sociedad. Iniciamos la semana con el recuerdo de la tragedia de Verónica, la trabajadora de Iveco, y la cerramos con el maltrato a una niña de tan solo 7 años en Sevilla. ¡Qué graciosos somos cuando para superarnos solo sabemos humillar al otro! Ni pizca.

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