Younes Abouyaacoub, el autor material del atropello de la Rambla, estaba solo y carecía de armas de fuego en los viñedos de Subirats el 21 de agosto pasado. No había nadie a su alrededor. No suponía un peligro cuando fue descubierto por los Mossos. Podían haberle disparado a las piernas, inspeccionado con un robot para asegurarse de que el chaleco con explosivos que vestía era falso y, después, hospitalizarle para poder más tarde interrogarle. Quizás hoy en día se sabría algo más sobre los atentados del 17 de agosto en Cataluña, que causaron 16 muertos, y sus ramificaciones internacionales. Los Mossos optaron, sin embargo, por disparar a matar.

La muerte de Abouyaacoub es uno de los numerosos fallos policiales que, antes y después de los atentados de Barcelona y Cambrils, se produjeron en Cataluña, la comunidad de España con más alto es riesgo terrorista. Algunos son quizás achacables a las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero la mayoría recaen aparentemente sobre los Mossos. Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, pidió la creación de una comisión de investigación parlamentaria no para exigir responsabilidades políticas, sino para diagnosticar errores y formular propuestas para corregirlos.

Tuvo una pésima acogida por parte del PP y peor aún por el PSOE. Su portavoz parlamentaria, Margarita Robles, tachó la iniciativa de 'frivolidad' y acusó a Ciudadanos de convertir "la lucha antiterrorista en un elemento de confrontación política". Dos meses y medio después del 11-M sí se creó una comisión parlamentaria de investigación, con el apoyo de socialistas y populares, que preconizó cambios legislativos que mejoraron la lucha contra la violencia yihadista.

En EE UU, después del 11-S, y más recientemente en Francia y Bélgica se pusieron también en pie comisiones parlamentarias cuyos informes sobre los atentados que padecieron están colgados en sus webs. En el Reino Unido, el Gobierno trasladó en diciembre a la Cámara de los Comunes, para ser debatido, un informe independiente en el que se asegura que el MI5 (inteligencia interior) hubiese podido impedir el ataque contra el Manchester Arena que costó 22 vidas.

Curiosamente, solo los nacionalistas catalanes de ERC se mostraron, por boca de su diputado Gabriel Rufián, favorables a la propuesta de Ciudadanos porque permitirá saber "qué relación tenía el imán de Ripoll [cerebro de los atentados de Cataluña] con el CNI". La memoria de Rufián es selectiva, porque antes de que OK Diario desvelase esta relación también destapó la llamada telefónica que un mosso hizo a Abouyaacoub justo cuando iba camino de perpetrar el atropello de la Rambla. De esto en ERC no se acuerdan.