La llegada a la Luna fue una hazaña tan extraordinaria que todavía hay quien no se lo cree. Pero Armstrong y Aldrin pasearon verdaderamente por el Mar de la Tranquilidad. Millones de personas lo vimos, alucinados, una noche de julio de hace cincuenta años, incluyendo a un niño que después llegó a ser el astronauta Pedro Duque. Entonces, como ahora, la carrera espacial combinaba lo peor —la lucha de egos, la Guerra Fría—, con lo mejor: el anhelo humano de llegar más lejos... Ojalá se impusiera la cara luminosa de esta aventura, cuyos detalles cuenta desde hoy 20minutos en un magnífico especial.

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