Como las catedrales del pasado, los estadios de fútbol se convierten en lugar de peregrinación y culto. No hay motor más evidente para mover a las aficiones que la ilusión. El madridismo, tras el ciclo dorado de Champions y el batacazo sonado de la pasada temporada, necesita como el comer aferrarse a un nuevo ídolo, tras la salida de Cristiano Ronaldo. Es indemostrable saber hasta dónde habría llegado el Madrid de Lopetegui con 300 millones invertidos el 12 de junio en fichajes, pero la moda galáctica ha regresado. Hazard, con la h muda, va a dar mucho que hablar en el fútbol español. Las expectativas creadas son acordes a su categoría y a su jerarquía como futbolista. A sus 28 años llega en plena madurez, con el bagaje suficiente para liderar la regeneración.

Como antítesis, la foto colgada en las redes de Gareth Bale en el Hoyo 18 del US Open a la misma hora de la presentación. El galés puede hacer lo que quiera en sus vacaciones, faltaría más, pero su community manager ha tenido más puntería que el galés durante la presente temporada para elegir el momento de subirla. Mejor hablar de lo bueno y como la ilusión es infinita, el Bernabéu le mandó un mensaje nítido a Florentino: “Queremos a M’Bappé”.