Créame: me preocupo por el ahorro. Sólo me quedan tres años para llegar a esos 45 con los que, según usted, debería empezar a hacerlo, pero yo ya lo traigo puesto. Mi padre, que siempre tuvo el sueño ligero, se levantaba por la noche a ver si había quedado alguna luz encendida. Como Groucho Marx, pero con mucho menos sentido del humor. Y millones, claro; muchos menos millones. Y eso que se pasó la vida -laboral- ahorrando.

Que la presidenta de la Comisión del Pacto de Toledo apueste por la mochila austríaca es como que un consejero de Sanidad defienda un seguro privado o un ministro de Educación escolarice a sus hijos en uno de esos coles del Opus que segregan por sexo: el pan nuestro de cada día. Sumemos una ministra que espera que la Virgen del Rocío arregle el paro y un presidente autonómico pidiéndole al Apóstol que nos proteja del terrorismo y ¿qué nos queda?¿Dejación de funciones? Eso también. Cuidado. Millones de pensionistas sin pensión y sin nada que perder son un enemigo temible. O lo seremos cuando lleguemos allí los cuarentañeros de hoy

«Hay ya –nos dijo– un número importante de pensionistas que está más tiempo en pasivo, es decir cobrando la pensión, que en activo, trabajando». Tras verla sesteando en el Congreso, comprendí que creer que en activo es lo mismo que trabajando es como considerar sinónimos dormido y durmiendo, algo que sabemos que no es cierto desde Camilo José Cela quien, a falta de tablet, también roncaba en las sesiones de la Academia.

Y, claro: que, a continuación, prometa que las pensiones «están garantizadas» nos tranquiliza tanto como aquello de que no iban a subir el IVA, que no habría recortes sociales (jeje), que lucharían contra la corrupción (pffff…) o que fomentarían la independencia judicial (BWAH-HA-HA). Pese al terrible daño que supone para el estado del bienestar –o lo que han dejado de él–, tiene algo de justicia poética que con el PP la caja de las pensiones esté a punto de saltar por los aires (será porque aquí no hay otra en B). ¿Cuántas veces nos han dicho nuestros mayores que no votaban a los comunistas, a los socialistas o al de la coleta porque les iban a quitar la paga? ¿Y si, al final, son los populares quienes lo hacen o, al menos, dejan el sistema herido de muerte para que Albert lo remate cuando sea presidente?
Cuidado. Millones de pensionistas sin pensión y sin nada que perder son un enemigo temible. O lo seremos cuando lleguemos allí los cuarentañeros de hoy.

Entonces, Celia, tendrás casi 90 tacos. Pero seguro que sigues trabajando. O, al menos, en activo.

Larga vida y prosperidad