'Tu cara me suena': así un programa veterano sigue sintiéndose nuevo

Número de arranque de 'Tu cara me suena 9', celebrando el décimo aniversario del programa con un homenaje a Raffaella
Número de arranque de 'Tu cara me suena 9', celebrando el décimo aniversario del programa con un homenaje a Raffaella
Atresmedia
@borjateran
    
   

Diez años para un programa de televisión es demasiado tiempo. Más aún si la materia prima del espectáculo es el efecto de asombro que produce ver a personajes populares imitar a iconos del arte musical. Entonces, es fácil caer en la repetición y que el programa se atisbe viejo. Pero, en cambio, 'Tu cara me suena' ha vuelto demostrando una vez más la inteligencia que atesoran sus creadores para que el show siga vigente. Empezando por la selección de canciones.

Una de las claves del triunfo inesperado de 'Tu cara me suena' hace una década fue la creatividad a la hora de elegir los temas. En televisión siempre se recalca la importancia de que el espectador pueda reconocer y cantar desde casa. Pero, también, es vital la experiencia de descubrir canciones. TCMS ejerce este equilibrio con ingenio. Es más, apuesta por un intercambio generacional de cultura. Los más mayores se emocionan con himnos de su juventud que, a la vez, atraen a los más jóvenes porque justamente no los conocían.

En este sentido, en la primera gala de esta temporada, el programa ha sido sagaz para apostar por canciones más próximas en el tiempo -bastantes de incluso 2020-. Así se incide sutilmente en que el show no huele a viejuno. The Weeknd, Katy Perry, Bad Bunny, Alicia Keys, Nathy Peluso, Maneskin. De hecho, las actuaciones más antiguas para un regreso de un programa ya tan curtido deben de tener una iconografía aplastante, lo que las convierte en actuales porque se sostienen en un recuerdo altamente mitificado. Así Loles León ha imitado a una rotunda Sara Montiel autodenominándose 'Super Sara'.  Vedetismo retro que 'Tu cara me suena' sabe reinterpretar hasta dotarlo de modernidad pop.

Loles León, maestra en instinto del espectáculo, es uno de los grandes fichajes de la temporada. Junto a ella destaca Lydia Bosch, Los Morancos, Agoney o Eva Soriano. Como es habitual, diferentes perfiles con los que el programa no sólo combina edades y apariencias: sobre todo se busca que el show sea agradable de escuchar. No basta con el humor, que es relevante, para que el formato funcione es decisivo que suene bien y que haya imitaciones que realmente asombren por su parecido y calidad escénica. Es un divertimento que hay que tomarse muy en serio. Si TCMS se pareciera a un karaoke fracasaría. 

De ahí que uno de los valores de Tu cara me suena sea la escenografía, interpretación y coreografía, que se mima en cada actuación. También el decorado que envuelve el escenario del show, que este año ha vuelto a cambiar. Era necesario un giro escénico para olvidar la temporada que cayó en pleno confinamiento colectivo. La nueva estética sigue líneas de etapas anteriores para que no de la sensación de estar ante un nuevo programa pero, esta vez, ha retirado la escalinata central desde la que se descendía del clonador, el artilugio del que aparece por primera vez la celebrity con la caracterización. Elemento que pasa a una empinada esquina para que el escenario sea más grande. Y lo consigue. De fondo central, ahora, hay una pantalla grande dividida en tres, que se abre sí, pero al final es una pantalla como la que tiene 'La Voz', 'Got Talent', 'Mask Singer'. Y hay que diferenciar el universo propio de cada programa. Por tanto, 'Tu cara me suena'  ha bajado un punto de esa teatralidad escénica que lo distingue del resto. La nueva decoración del plató gana amplitud pero ha perdido, a simple vista, un concepto escénico más rotundo.

'"Tu cara me suena' es una celebración de la televisión"

Lo que sí continúa es el mismo jurado. Àngel Llácer, Lolita, Chenoa y Carlos Latre, tan engrasados y tan generosos a la hora de compartir su vida y jugar con un programa que se crece cuando se deja llevar por la ingenuidad de la travesura infantil. Ahí también destaca el maestro de ceremonias, sabio hilo conductor del espacio, Manel Fuentes. Muy consciente de que 'Tu cara me suena' no es otro programa más.

'Tu cara me suena' se hace mayor pero sigue con esa vitalidad de la primera vez, esa capacidad para celebrar el espectáculo musical en televisión sin remilgos. Y es que 'Tu cara me suena' es una celebración de la televisión. De ahí que se hayan tomado cinco minutos para comenzar esta temporada con una fiesta colosal de homenaje a Raffaella Carrà. Cinco minutos en televisión son mucho, pero necesarios para crear esa sensación en el ojo del público de estar ante un acontecimiento especial al que merece la pena quedarse.

Muy bien definido el número inicial, con su confeti, con la aparición de participantes de todas las temporadas y con un emotivo arranque en el que, en la pantalla principal del estudio, se iba descubriendo la imagen de Raffaella sin necesidad de presentar que era Raffaella. Así, con cándido suspense, aparecía la gran dama de la televisión que nos dejó hace unos meses y que el programa ha imitado tantas veces. No es para menos. Su libertad, su ironía y su corrosión representan el alma de 'Tu cara me suena': el gran show que nos recordó que en tiempos de talents shows frenéticamente editados y cortados por mismos patrones internacionales, en España nos sigue gustando la televisión que se vive como si fuera un entusiasta teatro en directo donde la fuerza de la fantasía no necesita ningún morbo lacrimógeno para triunfar en audiencias.

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