Empantallados

Joan Ferran  Historiador y articulistaOPINIÓN
<p>Una joven consulta su teléfono móvil, en una imagen de archivo.</p>
Una joven consulta su teléfono móvil, en una imagen de archivo.
GTRES

Observo a una pareja discutir acerca de la conveniencia de comprar un teléfono móvil a un muchacho que supongo pre adolescente. Asisto involuntariamente a una de las clásicas polémicas familiares de nuestro tiempo. Me informo al respecto. 

Los expertos argumentan que, a partir de los doce años, no hay problema si los usuarios son responsables y los adultos tutelan el tema. El sonsonete ‘todos mis amigos lo tienen’ hace mella en los padres y éstos suelen ceder a las pretensiones filiales. Es el signo de los tiempos. 

¡Ay! El móvil. Si utilizan el transporte público comprobaran la naturaleza del fenómeno; si optan por tomar un refresco en una terraza también. Observaran decenas de personas con la mirada perdida en el fondo de la pantalla de su teléfono. Verán que unos sonríen al tiempo que teclean respuestas; otros en cambio, quizás contrariados, fruncen el ceño por un mensaje hostil o un impertinente emoticón. 

El clásico libro de papel se bate en retirada y la inmediatez de los Whatsapp reduce las llamadas y la comunicación verbal. Como complemento, el teletrabajo ha entrado en acción. Algunos psicólogos afirman que vivimos excesivamente ‘empantallados’ y que algunas personas caen en una adicción sin sustancia. Nos cuentan también que un abuso en el uso de las pantallas conduce a un aislamiento que afecta a nuestras relaciones sociales. 

Así las cosas, para jóvenes y adultos, urge una educación digital colectiva que alerte de los peligros inherentes a las nuevas tecnologías.

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