Helena Resano  Periodista

Tumbemos el muro del ‘bullying’

Claves para entender el bullying en los colegios y frenarlo
Un grupo de jóvenes hace bullying a una chica cuchicheando de ella a sus espaldas.
ISTOCK

Algunos niños tardan un año en verbalizar lo que les está pasando. Otros más… y algunos nunca llegan a contarlo. El túnel de insultos, amenazas, burlas, miradas o cuchicheos se acaba convirtiendo en un pozo negro del que son incapaces de encontrar la forma de salir. No saben cómo pedir ayuda, no saben a quién acudir. Sus amigos les han dado la espalda y, con las redes, el acoso escolar, el bullying, se acaba convirtiendo en una tortura que dura los siete días de la semana y que se reproduce a cualquier hora.

No hace falta que pase nada. Muchas veces es simplemente porque ese chico o esa chica son diferentes. Hablan de una forma diferente, se ríen de una forma diferente, se expresan de una forma diferente, piensan de una forma diferente. Y ser diferente, en determinadas edades y en determinados ámbitos, es suficiente para que acabes siendo señalado.

Su silencio se suma al silencio de todos los demás. De quienes son testigos de ese acoso, pero callan, callan por miedo a que el acosador la tome con ellos, miedo a convertirse ellos en víctimas, miedo a que les señalen como los chivatos de clase.

Hay muchas familias que viven cada día este tipo de situaciones, impotentes, asustadas, sin saber qué hacer para romper ese círculo vicioso en el que se ha visto atrapado su hijo o hija. Saben que algo pasa con su hijo y, si hay suerte, logran que ellos lo cuenten, logran saberlo. Pero con eso no basta. Los centros muchas veces miran hacia otro lado, prefieren ignorar el problema, no tomar parte. A lo sumo se expulsa al acosador si la cosa ha ido a más, pero ¿y después?

Lo peor es que te cuelguen la etiqueta de "friki", "pringado"… que asumas que tu rol en ese grupo es y será siempre el de la diana de las burlas y los insultos. Que no hay nada que puedas hacer para cambiarlo. Eso marcará a ese chico o a esa chica para siempre, será algo que arrastre en su vida adulta.

Hoy les invito a que vean un documental en el que cinco caras muy conocidas, algunos deportistas olímpicos, gente de éxito, cuentan su experiencia. Cuentan cómo ellos también se vieron metidos en ese túnel y lograron salir gracias al deporte. Su testimonio es valiosísimo, un flotador al que pueden agarrarse muchas familias, muchos chavales que quizás están ahora mismo en esa situación. Su mensaje es simple: ser diferentes es un valor, ser únicos es una ventaja. Cada uno es especial, cada persona tiene algo que aportar. Y no podemos perdernos a nadie por culpa de los silencios. Así que hablemos de esto, impliquémonos todos para lograr tumbar ese pesado muro que oculta el acoso escolar. No hace falta ser padre o madre, tutor, profesor, educador, para poder aportar soluciones. Este problema es transversal y afecta a toda la sociedad. Así que empecemos por visibilizarlo. Es un gran primer paso.

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