El racismo en un juego muy inglés

Sarah Morris  Corresponsal británica en EspañaOPINIÓN
Escena de Downton Abbey.
Escena de Downton Abbey.
Carnival Films

Aparece en muchas de las series británicas que habrás visto: los protagonistas jugando o viendo el raro juego del cricket en un pueblo inglés. Tal vez sea un episodio de las series de Agatha ChristieDownton Abbey, localizadas a principios del siglo veinte y mostrando una imagen a menudo idílica. Los jugadores y espectadores disfrutan tranquilos entre té y tartas, sol y sonrisas.

Las escenas descritas estas últimas semanas del deporte son bien distintas. Azeem Rafiq, un jugador inglés de origen pakistaní, contó a un comité en el Parlamento británico que ha sufrido acoso racista jugando al cricket en Yorkshire, una región al norte de Inglaterra, acoso que le hizo pensar algunas veces en suicidarse. Musulmán, con 15 años fue inmovilizado contra el suelo y un compañero le obligó a beber vino. Según su declaración a los legisladores y durante una investigación del Club de Cricket de Yorkshire, sus compañeros le llamaron "limpiador de elefantes" entre otros insultos racistas.

Algunas de las personas que Rafiq ha nombrado han representado al equipo nacional de Inglaterra; entrenadores y directivos también le acosaron, hicieron caso omiso al racismo o lo taparon. "Me sentí aislado, humillado a veces. (...) Pasó delante de otros jugadores, delante de entrenadores", relató Rafiq.

El acoso continuó incluso mientras su mujer tenía un embarazo complicado, que terminó con el bebé naciendo muerto, contó Rafiq entre lágrimas. Aunque la investigación del club de Yorkshire llegó a la conclusión de que efectivamente Rafiq había sufrido racismo y acoso, decidió que nadie merecía ser sancionado porque era un "cotorreo".

Rafiq, que ahora tiene 30 años, espera que contar su historia de discriminación ayude a que otros jugadores no tengan que sufrir lo mismo. Muchos que han escuchado su testimonio están pidiendo a aquellos que regulan el cricket a adoptar medidas contra el racismo endémico en este deporte, apuntando que hay en el Reino Unido un 30% de jugadores a nivel amateur con origen en el sur de Asia, pero solamente un 5% están jugando profesionalmente. "He hablado con muchos jugadores jóvenes y con talento como Azeem; jugadores que han abandonado el cricket por lo que han tenido que soportar en clubes de todos los rincones del país", constata Sayeeda Warsi, miembro de la Cámara Alta y la primera ministra musulmana en un gobierno británico.

Muchos son escépticos respecto a que el caso sirva cómo punto de inflexión en el cricket. Prevén que los clubes se esconderán tras palabras vacías, en planes sobre la diversidad sin cambios reales, sobre todo ahora que tienen la excusa de que el mismo Rafiq ha tendido que disculparse por unos mensajes antisemitas enviados cuando tenía 19 años.

"El coraje de Rafiq al contar públicamente su lamentable experiencia ha conmovido a gran parte de la sociedad británica"

Yo soy más optimista, porque el coraje de Rafiq al contar públicamente su lamentable experiencia ha conmovido a gran parte de la sociedad británica. Algunos se han disculpado con Rafiq. Otros jugadores han empezado a hablar más del tratamiento que han recibido. Lo más importante es que los medios y el público ahora les escuchan.

Sobre todo, el testimonio de Rafiq ha propiciado una reflexión profunda sobre el racismo más allá del cricket. Los hijos de inmigrantes de países de la Commonwealth, se identifican con las experiencias de Rafiq, todavía tratados cómo "uno de ellos" en lugar de "uno de nosotros", escribe Salma Shah, en The Independent"Asociamos erróneamente el racismo con expresiones extremistas vocalizadas por muy poca gente y no vemos cómo muchos están aislados a través del desprecio de costumbres bastante inofensivas cómo no beber alcohol".

Shah considera que se exige que los inmigrantes de segunda generación se midan contra los estándares del hombre blanco "moderadamente exitoso, de clase media". "Este tío nunca ha tenido que trabajar duramente en algo, disfruta del privilegio que el accidente de su nacimiento conlleva", argumenta. 

El cricket muchas veces simboliza lo típicamente inglés y el fair play, pero está claro que ahora tiene que mejorar. El juego, cómo la sociedad británica en general, está desperdiciando mucho talento.

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