Borja Terán Periodista
OPINIÓN

El disfraz de Ellen DeGeneres en Halloween con el que viajó al futuro (y todo lo que dice del fin de su show)

Ellen DeGeneres en el último Halloween de su show
Ellen DeGeneres en el último Halloween de su show
The Ellen DeGeneres Show
Ellen DeGeneres en el último Halloween de su show

Ellen DeGeneres lo ha vuelto a hacer. Cada Halloween, su programa crea un acontecimiento mediático con la expectativa de qué se disfrazará la cómica. Siempre con un punto mordaz, como debe ser el buen disfraz. El más mítico: cuando se vistió de portada de la revista de Oprah Winfrey. Revista en la que siempre posaba en portada la propia Oprah Winfrey, al igual que emuló en España Ana Rosa Quintana. 

En emisión desde 2003, el show de Ellen DeGeneres vive este curso su temporada final y este Halloween tocaba el último disfraz. Una vez más, la idea ha sido magistral. DeGeneres ha aparecido de la Ellen del futuro: caracterizada como una abuela típicamente americana en una silla de ruedas eléctrica con la que se ha paseado por el plató. La cómica se ríe de sí misma en una especie de catarsis personal que dice mucho sin necesidad de decir demasiado.

El disfraz habla del paso del tiempo. Incluso de decir adiós a tiempo. Es lo que hacen tan bien los norteamericanos, donde a veces se cancelan los programas con previsión de más de un año para que sus guionistas tengan el margen suficiente para despedirse de la audiencia y cerrar con ingenio las tramas como si se tratara de una buena serie. Así todo va sabiendo a final en esta etapa 18 de The Ellen DeGeneres Show. La propia energía de Ellen se siente más melancólica que chispeante

Un formato que ha supuesto una revolución para el daytime de la televisión norteamericana pero que, sin embargo, se va con una imagen deteriorada por noticias que surgieron denunciando un mal ambiente de trabajo. La propia Ellen, muy afectada, salió a pedir disculpas. De nuevo, vendía socialmente y daba muchos clics en medios adictos a la viralidad convertir a una mujer y lesbiana en una maligna de película. Aunque los argumentos esgrimidos contra ella por aquellos que querían devaluar su trayectoria no dejaban de ser flojos dimes y diretes. Incluso fáciles de rebatir. Pero en tiempos de redes sociales no suele existir la oportunidad a rebatir. Lo morboso arrasa con los matices de la verdad.

"Ellen se ha convertido en una jubilada en la noche de Halloween. Una jubilada que a la audiencia no daba nada de miedo, pero tal vez sí a ella misma".

Lo que es un dato objetivo es que The Ellen DeGeneres Show logró derrocar al lacrimógeno programa de testimonios típicamente norteamericano para consolidar un espacio diario más constructivo y positivo. Un late night a plena luz del día en el que se apostaba por el espíritu crítico y por donde han pasado grandes referentes del entretenimiento de las últimas dos décadas. No sólo del star-system del Hollywood clásico, también el programa ha contado con la habilidad de ser uno de los espacios pioneros a la hora de incorporar las redes sociales como arte y parte del espectáculo. No utilizaban Twitter o Youtube para hacer autobombo, directamente han aprovechado estas plataformas más para la creación creativa y hacer más grande el show.

Ahora Ellen DeGeneres vive sus últimos programas marchándose como llegó, sintiendo desconfianza en los entornos y necesitando demostrar más que otros (hombres cómicos) su talento. Qué paradójico. Así, con el ingenio de la ironía,  Ellen se ha convertido en una jubilada en la noche de Halloween. Una jubilada que a la audiencia no daba nada de miedo, pero tal vez sí a ella misma.

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