Borja Terán  Periodista

'Friends' contra el paso del tiempo

Fotograma de la serie 'Friends'.
'Friends', una ficción hábil a la hora de crear estampas icónicas
Friends

No hay comedia que haya igualado el estatus de valor seguro televisivo de Friends. Aunque hayan pasado casi dos décadas del adiós al morado apartamento de Mónica, con la cámara mostrándonos el salón vacío y acabando su emocionante recorrido en el icónico marco que rodeaba la mirilla. Aquel 6 de mayo de 2004, el piso ya no volvería a ser el mismo sin los personajes que lo habitaron durante diez temporadas y que, en ese desenlace, se fueron caminando por el descansillo de la escalera hacia algún lugar que, desde ese instante, el espectador ya podía imaginar a su antojo. 

A pesar del paso del tiempo y aunque han venido otras sitcoms de éxito (Cómo conocí a vuestra madre o The big bang theory), ninguna otra producción ha conseguido emular un fenómeno tan universal y aplastante como el de Friends. Su combinación de factores sigue siendo irresistible. Nunca en apenas 20 minutos de televisión por episodio sucedieron tantas situaciones tan bien hiladas, escritas e interpretadas. Porque no sólo basta con un buen guion, también es vital la química de los actores que lo transforman en realidad. Así, Chandler Bing, Phoebe Buffay, Monica Geller, Ross Geller, Rachel Green y Joey Tribbiani se fueron convirtiendo en parte identificable de nuestras vidas. Aunque sus vidas no se parecieran en nada a las nuestras. Ni siquiera la ciudad en la que se hacían mayores. No fue casual que la historia se situara en Nueva York, una capital con el superpoder que la audiencia siente que conoce sin necesidad de haber estado.

Fueras de donde fueras, la pandilla de Friends supo representar con acierto a las generaciones que crecieron en los noventa con unas infladas expectativas que les hicieron creer que se iban a comer el mundo. Pero la realidad les demostró que, tal vez, tendrían que conformarse con constantes altibajos, como los de quienes crecimos viéndoles, aunque viviéramos muy lejos de Nueva York y en pisos mucho más feos. De hecho, los vaivenes laborales son eje de la evolución de casi todos los personajes para, al final, eso sí, triunfar de forma contundente en lo afectivo.

"Abrumados con tanta plataforma y tanto impacto de contenidos audiovisuales que aturullan,  es más fácil regresar a Friends" 

Y lo mágico es que, casi tres décadas después de su estreno, la necesidad de ver y rever Friends permanece intacta para muchos espectadores. Aunque algún que otro chiste se haya quedado rancio o ya nos sepamos los capítulos de memoria, la sitcom se sigue colocando entre las producciones más vistas y 'maratoneadas' en aquellas plataformas que cobijan sus derechos. Plataformas que no han dejado de pujar con fuerza y millones de dólares por seguir disponiendo de la serie. Ahora es HBO. Antes también fue Netflix. Saben que no tener Friends es perder un producto crucial para tus suscriptores.

Y eso que nació como una simple telecomedia más, que se rodó prácticamente siempre en decorados de cartón piedra en los estudios de Warner en Los Ángeles. Hasta el Central Park se simulaba en un trozo de césped junto a la carretera de acceso a los platós. Pero, desde el principio, supo dar en la diana a la hora de abordar historias cotidianas de las que nos reímos con emoción porque nos identificamos con ellas. Así, a fuerza de tramas conclusivas y otras transversales para enganchar en continuidad ("¡Estábamos tomándonos un descanso!”), el vínculo que creamos con los protagonistas se ha vuelto férreo, indestructible, a prueba de enésimos revisionados e incluso del paso de los años. 

Por eso, en pleno 2021, abrumados con tanta plataforma y tanto impacto diario de nuevos y desconocidos contenidos audiovisuales que aturullan, al final es más fácil regresar a Friends en lugar de intentar descubrir algo nuevo e incierto. Porque esta ficción si tuvo tiempo para asentarse en nuestra memoria y, ahora, se ha convertido en una zona segura para el espectador, que sabe que a 'Friends' siempre puede recurrir en busca de unos minutos reconfortantes que le trasladan a épocas de su vida más ingenuas y despreocupadas. Como cuando llamamos a esos amigos que siempre nos van a ayudar a relativizar.

El éxito actual de Friends es que ya es más que una serie, y disfrutarla hoy es más que un ejercicio de nostalgia. Friends ha conseguido ser hogar. Un refugio al que siempre volver.

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