Distinta crisis, distinto ladrillo

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Un edificio en construcción
EUROPA PRESS - Archivo

La crisis no es igual que la de 2008. No es fruto de las hipotecas basura, del gigantismo del sector del ladrillo y del inmoral comportamiento de algunas entidades financieras.

Las características son distintas y, aunque algunas víctimas son las mismas, el inmobiliario no está entre los sectores tumbados en el suelo del ring intentado levantarse.

No está KO. Está en posición de combate con unas piernas fortalecidas. Su situación financiera es mucho mejor que entonces, con compañías más saneadas y que no han construido vivienda nueva sin atender al crecimiento demográfico. La banca no está igual, aunque algún gran banco esté más tocado de lo que parece.

En el confinamiento la construcción se frenó, pero ahora parece activa y, aunque los visados de obra nueva bajarán más de dos dígitos este año, el ladrillo sigue siendo un pilar de la economía española.

Los precios bajarán (aunque los propietarios se resisten y esperan, y los compradores también aguardan). Pero este descenso no será tan pronunciado como el de otros indicadores y siempre muy relacionado con la ubicación y tipología de la vivienda.

Si las familias tienen más dificultades para comprar una casa, el mercado del alquiler crece, mientras que las inmobiliarias dicen que en las crisis también aumentan las compra-ventas en muchas zonas por la necesidad de liquidez. Los precios medios están más de un 10% por encima del mínimo de la anterior crisis y más de un 30% por debajo del máximo del Boom del 2007, por lo que hay margen.

No sé cuándo volverá el medio millón de transacciones al año, pero pronto veremos si su EPI le permite seguir esperando.

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