La importancia de Beyoncé

Beyoncé haciendo historia en los premios Grammy.
Beyoncé, haciendo historia en los premios Grammy.
GTRES

¡Qué poco se habla de Beyoncé con lo importante que es para la música internacional! Es una de las grandes estrellas de la industria, pero es que, además de ser tremendamente buena y casi insuperable, es una mujer que se ha trabajado a base de sudor, y alguna que otra lágrima, todos sus logros. Es un referente y un espejo en el que mirarse para un montón de mujeres del mundo que, hasta su llegada, no se sentían identificadas.

Corría el año 1990 cuando Mathew Knowles, un avispado señor que se había estudiado muy bien la vida de Michael Jackson, montó un grupito de niñas con su hija y unas amigas. Beyoncé tenía solo 9 años, pero su destino ya parecía escrito. Ensayos, concursos locales y primeras oportunidades llegaron para las Destiny’s Child como parte de un plan trazado al milímetro. 

Algunas de sus integrantes no aguantaban la presión del padre de Beyoncé y se fueron de la banda. El grupo tuvo hasta 6 chicas distintas en sus filas, y las mejor paradas fueron las que asumieron que Beyoncé siempre era la líder.

Beyoncé, Kelly y Michelle son las más míticas Destiny’s: mujeres negras empoderadas que aprovecharon el rebufo del feminismo musical que las Spice Girls dejaron en todo lo alto al final de los años 90 para triunfar en los 2000, actualizando el rhythm & blues con mensajes necesarios de igualdad para todo tipo de mujeres.

¿El resultado? Millones de discos vendidos y una incontestable y brillante carrera. No se la pierdan, no dejen de escucharla y, si pueden, vayan a verla, porque Beyoncé en directo es una experiencia absolutamente sensorial y única: la he visto varias veces y no miento si digo que nadie la supera. Su espectáculo es siempre perfecto: luces, vestuario, escenografía, coreografías, actitud, voz y, encima, canta en directo. ¿Fruto de la casualidad? En absoluto. 

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