Los reactores 3 y 4 de Fukushima son los que más preocupan a los técnicos de la central nuclear

El humo sale del reactor 4 de la central nuclear de Fukushima.
El humo sale del reactor 4 de la central nuclear de Fukushima.
REUTERS

El deterioro de un reactor tras otro en la central de Fukushima mantiene el temor a un desastre nuclear, sin que los desesperados intentos de los trabajadores para controlar una fuga radiactiva hayan dado hasta ahora resultado. La televisión nipona asegura que se han detectado altos niveles de radiactividad a 20 kilómetros de la instalación dañada. Además, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirma que los nucleos de los reactores 1, 2 y 3 de Fukushima están muy dañados y que hay preocupación por el estado de las piscinas de desechos nucleares de los reactores 3 y 4, ya que su temperatura es demasiado alta y han tenido como resultado niveles "extremadamente elevados" de radiaciones. Estos dos últimos, por tanto, centran la atención de los técnicos. "La situación es muy grave", resume el OIEA, cuyo director general, Yukiya Amano, viajará este jueves a Japón.

Los seis reactores de agua en ebullición de Fukushima-Daiichi provocan emergencias continuas y los empleados de TEPCO, la operadora de la central, trabajan contrarreloj desde hace cinco días para tratar de combatir el sobrecalentamiento, hasta ahora sin éxito y en medio de una fuerte radiación.

Buena parte de los esfuerzos de contención se centran en la unidad número 3, de la que han salido columnas de humo o vapor que, en un principio, se sospechó provenían de la propia vasija de contención del reactor. El reactor 3, a diferencia de los otros cinco, tiene plutonio en vez de uranio y en caso de catástrofe es más perjudicial para la salud. Para tratar de estabilizarlo han aumentado el número de operarios en la planta de Fukushima de 50 a 180. Ya entrada la noche en Japón y después de innumerables especulaciones sobre el posible alcance de los daños, el portavoz del Gobierno, Yukio Edano, aseguraba que la posibilidad de un deterioro grave del contenedor del reactor "es baja".

Sin embargo, durante un momento el nivel de radiactividad en la zona llegó a alcanzar un alarmante nivel de 10.000 microsievert por hora y ello obligó a evacuar temporalmente a los empleados, que regresaron cuando descendió la radiación. Las autoridades también se vieron obligadas a prohibir sobrevolar la zona de la central y a suspender la refrigeración mediante helicópteros. A última hora del miércoles unos 200 operarios y expertos esperaban aún en uno de los edificios de la planta mientras los expertos estudiaban cómo continuar con la inyección de agua marina para bajar la temperatura en los reactores más afectados, según la televisión nacional NHK.

La situación es tan preocupante que el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, ha advertido de que en las próximas horas podría producirse "una nueva catástrofe" en Fukushima. "En las próximas horas corremos el riesgo de asistir a una nueva catástrofe de gran peligro para los habitantes y el bienestar del archipiélago" japonés, señaló. En el mismo argumento redundó la ministra francesa de Ecología, Nathalie Kosciusko-Morizet, al asegurar que "el peor escenario es posible e incluso probable". "No es momento de decir que las cosas están fuera de control", contestó Yukiya Amano, del OIEA.

A estas autoridades ha criticado el responsable de descontaminar la central de Chernóbil entre 1986 y 1991, Yuli Andreev, que considera, en una entrevista con Efe, que lo que ocurre  en Fukushima demuestra que no se han aprendido las lecciones del accidente en la antigua Unión Soviética.

Problemas para refrigerar

Hasta ahora, las operaciones para enfriar los reactores 1, 2, 3 y 4 han fallado. Todas contienen piscinas con barras de combustible atómico usado que pueden sobrecalentarse en caso de evaporarse el agua y emitir nubes radiactivas si se incendian. En la unidad 4 se produjo también un fuego por combustión de hidrógeno (tal y como había ocurrido la víspera) que luego remitió, aunque los fuertes niveles de radiactividad impidieron a los trabajadores acercarse. De hecho, la autoridad nuclear estadounidense ha informado de que hay niveles de radiación "extremadamente fuertes" en este reactor 4.

El nivel máximo de radiactividad para trabajar en una situación de emergencia en una central está normalmente establecido en 100 milisievert anuales, pero ante la crítica situación en Fukushima la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón la elevó hasta 250 milisievert, según la televisión pública NHK. Cada operario, no obstante, permanece muy poco tiempo expuesto a este nivel de radiactividad, con operaciones rápidas -que pueden ser de segundos- a fin de minimizar el riesgo.

La máxima autoridad nuclear de EE UU, la CNR, insiste en que "hay altos niveles de radiación" en Fukushima y subraya que las dosis de radiactividad a la que pueden estar sometidos los trabajadores de la planta "podrían ser potencialmente letales" a corto plazo.

Pese a las serias dificultades para controlar la planta de Fukushima, el Gobierno insistió en que los niveles de radiactividad más allá de un radio de 20 kilómetros de la central no suponen aún un riesgo inmediato para la salud. NHK emite continuamente partes sobre la situación en la central, las mediciones de radiactividad y el parte meteorológico con la dirección del viento, que este miércoles soplaba del noroeste, empujando el vapor de la central hacia el Océano Pacífico. En la ciudad de Fukushima, situada a unos 70 kilómetros de la central, se medían hasta 21,4 microsievert por hora, un nivel que, sin llegar a ser perjudicial para la salud, se encuentra muy por encima de los 0,02 microsievert habituales en esa ciudad, según NHK.

Nadie se confía y los habitantes de Tokio -situada a unos 250 kilómetros de Fukushima- afrontaron este miércoles la amenaza radiactiva con más mascarillas y menos tráfico, ya que muchas personas trabajan desde sus casas y muchos extranjeros han optado por marcharse pese a los llamamientos de las autoridades a la calma.

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