La batalla por Mubarak
La batalla por Mubarak en las calles de El Cairo. Goran Tomasevic / REUTERS

La batalla campal en las calles del centro de El Cairo entre partidarios y detractores del presidente egipcio, Hosni Mubarak, ha dejado este miércoles al menos cinco muertos y más de 800 heridos, según informa la cadena Al Jazeera citando a fuentes médicas.

Mubarak anunció este martes que no se presentará a las próximas elecciones presidenciales en septiembre. Lejos de contentar a sus detractores, su discurso ha aumentado aún más la tensión existente en el noveno día de crisis. Sus defensores han atacado este miércoles a los manifestantes opositores con látigos, piedras y palos, mientras que los detractores del presidente respondieron igualmente con piedras y otros objetos, en unos combates que han convertido El Cairo en una zona de guerra en la que apenas se dispone de informaciones oficiales.

Hasta la plaza Tahrir, epicentro de las protestas contra el régimen, se desplazaron también personas montadas a caballo o incluso en camello para golpear a los allí presentes, en una amalgama en la que se hacía imposible distinguir de qué parte estaban quienes atacaban o respondían a estos ataques. Los manifestantes anti Mubarak denunciaron que en los ataques participaron policías vestidos de paisano, algo que el Gobierno ha negado.

Uno de los manifestantes opositores, de nombre Azza, indicó a la BBC que había muchos heridos "cubiertos de sangre" y que algunas personas lanzaban "piedras muy, muy grandes". Algunos manifestantes incluso se subieron a azoteas de edificios para atacar desde arriba a las personas que se congregaban en las calles.

Vuestro mensaje ha sido recibido (...), vuestras demandas son conocidas Entretanto, el Ejército egipcio ha optado por no intervenir y, aunque se llegó a decir que los militares habían disparado al aire para evitar enfrentamientos, la propia institución negó posteriormente este punto. Su implicación se habría limitado a utilizar mangueras para apagar los fuegos provocados por los cócteles molotov, parte de los cuales cayeron en el Museo Egipcio. De hecho, el Ejército pidió por la mañana a los miles de manifestantes que siguen reclamando la salida del presidente que "vuelvan a sus hogares". "Vosotros comenzasteis esto saliendo a la calle a expresar vuestras demandas y vosotros sois los únicos capaces de restaurar la normalidad", señaló un portavoz militar.

"Vuestro mensaje ha sido recibido (...), vuestras demandas son conocidas", añadió, asegurando que el Ejército "está aquí para proteger al país por vosotros". "No por el poder, sino por amor a Egipto (...), es hora de volver a la normalidad", insistió.

Preparando el 'Viernes de la Partida'

Por su parte, el líder opositor Mohamed ElBaradei acusó al Gobierno de utilizar "tácticas de amedrentamiento" y denunció que los enfrentamientos de este miércoles entre los manifestantes de la oposición y los "matones" del presidente demuestran el carácter "criminal" del régimen de Hosni Mubarak. "Estoy extremadamente preocupado, esto puede ser otro síntoma, u otro indicio, de los actos criminales de un régimen criminal", declaró ElBaradei a BBC Radio. "Mi temor es que esto se convierta en una sangría", añadió el dirigente opositor.

La coalición opositora de la que forman parte entre otros los Hermanos Musulmanes y el ElBaradei hizo un llamamiento a continuar las protestas y dejó claro que solo negociará con el vicepresidente, Omar Suleiman, cuando el presidente dimita. "Llamamos a todas las personas a que sigan protestando en la plaza Tahrir y pedimos a todo el mundo que participe en el 'Viernes de la Partida', para marchar desde todas las provincias en Egipto a la plaza Tahrir de El Cairo, la Asamblea del Pueblo y la sede de la televisión", animó la coalición opositora a través de su portavoz, Mustafá Naggar.

Crece la presión internacional

También este miércoles se ha registrado un aumento de la presión internacional sobre el presidente egipcio. La Casa Blanca ha indicado que si el Gobierno de Mubarak ha instigado alguna acción violenta "debe cesar inmediatamente". En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, reiteró que ya "ha llegado el momento de una transición" que incluya "las voces de la oposición" de cara a unas elecciones "libres e imparciales".

"Ya es ya. 'Ya' no es septiembre. 'Ya' llegó ayer. Es lo que el pueblo egipcio quiere, un proceso de transición", insistió el portavoz, en alusión al discurso que pronunció Mubarak en la televisión estatal egipcia en el que anunció que no se presentaría a la reelección en los comicios presidenciales del próximo septiembre, pero insistió en que hasta entonces permanecerá en el poder.

Ha llegado el momento de una transición La Unión Europea ha seguido el ejemplo de Estados Unidos y ha exigido a Mubarak que responda "a la voluntad de su pueblo" y abra inmediatamente el camino a una "transición pacífica". Sin pedir explícitamente la dimisión de Mubarak, la alta representante comunitaria, Catherine Ashton, ha insistido en que el presidente de Egipto, en el poder desde 1981, tiene que "escuchar ya" al pueblo. "Hemos sido muy claros acerca de que Mubarak debe responder a la voluntad de su pueblo y debe estudiar con mucho cuidado qué hacer", ha afirmado Ashton en unas declaraciones conjuntas con el nuevo ministro tunecino de Exteriores, Ahmed Abderraouf Ouna.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ha condenado rotundamente los ataques contra manifestantes pacíficos en Egipto y los ha calificado de "inaceptables".