Ropa tendida repleta de excrementos y nidos en repisas o maceteros que generan ruidos y malos olores. Son algunos de los problemas que generan la acumulación de palomas y que causaron una media de tres reclamaciones vecinales cada semana durante 2010.

Según explican los técnicos municipales, «nos llegan por registro de entrada y a través del teléfono 010 y las atendemos todas lo antes posible. La mayoría de ellas vienen de Ruzafa, Ciutat Vella y Monteolivete, ya que son las zonas con más presencia de estas aves».

Por este motivo, durante el año 2010 la mayoría de capturas para controlar su población se produjo en la plaza de la Virgen (1.062 ejemplares), en la iglesia de San Valero (517 ejemplares) y frente a la iglesia de Monteolivete (381). También se actuó junto al Hospital General (447 capturas) y en la calle Marqués de San Juan (259). En total, los técnicos de la Concejalía de Sanidad capturaron 8.237 palomas durante el año pasado, dejando la población en unas 27.300.

Los mismos técnicos han explicado que hace 4 años había unas 35.000 de estas aves y que hace 8 años se alcanzó el pico máximo con 50.000: «Para una ciudad como Valencia lo ideal es estar por debajo de los 30.000 ejemplares para que no creen excesivos problemas y estén relativamente sanas. Tampoco se puede reducir mucho más la población, de momento, debido a la rapidez con que se reproducen».

El error de alimentarlas

En este sentido, han insistido en el problema que generan los alimentadores de palomas, ya que «les dejan cantidades ingentes de comida aumentando su éxito reproductor y ensuciando las calles. Esto fomenta también la aparición de ratas y cucarachas».

En este sentido, la ordenanza de limpieza urbana prevé sanciones de hasta 750 euros por dejar comida en la calle a todo tipo de animales, salvo para los voluntarios de la protectora de animales.

Al respecto, el Ayuntamiento maneja un proyecto que prevé la instalación de carteles para informar de la prohibición de alimentar palomas en todos los parques de la ciudad, salvo en los 9 donde se han instalado los palomares. En ellos ya han metido 518 palomas a las que se les cambiará los huevos por pelotas de pin-pon para frenar su reproducción.

Siete halcones ayudan a los técnicos

El Ayuntamiento de Valencia y sus técnicos no están solos en la lucha por mantener controlada la población de palomas. Siete halcones peregrinos les ayudan en esta labor, ya que las cazan y las ahuyentan allá por donde van. La Concejalía de Sanidad inició hace cuatro años la cría de estas rapaces, en un programa experimental denominado ‘hacking’. De los siete halcones que sobrevuelan Valencia, dos de ellos están en la zona del hotel Hilton, donde anidaron, otro merodea por Alfahuir y el resto por el puerto y Moreras.

Consulta aquí más noticias de Valencia.