Agnosia
Una escena de 'Agnosia'. Universal

Prácticamente una rareza en el actual panorama del cine español, Agnosia, segundo largometraje del alicantino Eugenio Mira, es un thriller de época ambientado en la Barcelona de 1899, y una historia romántica con un peculiar triángulo amoroso. Por ello era también una de las producciones españolas, después de la inauguración con Los ojos de Julia, más esperadas en el Festival de Sitges de este año.

 

En el reparto, Eduardo Noriega y Sergi Mateu junto con dos jóvenes valores cada vez más consolidados como Bárbara Goenaga (Los cronocrímenes) y Félix Gómez (de las series Herederos y Amor en tiempos revueltos); y la alemana Martina Gedeck (La vida de los otros) y el veterano Jack Taylor como secundarios más destacados de esta produccion con vocación internacional.  Además de un enigmático y sugerente título que hace referencia a una rara lesión cerebral que altera las capacidades sensoriales provocando graves dificultades para percibir y reconocer personas, objetos y espacios.

 

Prevaleciendo el romanticismo

 

<p>Agnosia</p>La agnosia que padece su protagonista femenina, Joana (Goenaga), concretamente le afecta a la vista. Y desvalida por su trastorno, una “princesa encerrado en su castillo”, como les gusta decirlo a los autores del filme, permite introducir un personaje y una premisa argumental, en torno a espionaje industrial, al más puro Hitchcock - puesto que sus intenciones son más de estilo clásico. Pero la película de Eugenio Mira, con guión del escritor y crítico de cine Antonio Trashorras, prefiere apoyarse sobre todo en la historia de amor.

 

Carles (Noriega) es el apocado hombre de confianza de su padre, el empresario Artur Prats (Mateu), y también el prometido de la joven. Pero en la vida de Joana se cruzará el pícaro Vicent (Gómez), contratado para infiltrarse dentro de la familia Prats y, en un curioso complot, intentar conseguir de Joana el secreto que su padre se niega a revelar: el de una potente lente que serviría para fabricar rifles con mira telescópica y fines militares.

 

Abucheos en su primer pase

 

En la parte negativa, su ritmo no cuaja, al igual que la historia y los personajes. Una película de factura más que correcta pero carente de la pasión e intriga que debería transmitir. En lo positivo, visualmente es impecable, especialmente con los estupendos decorados recreando los interiores y exteriores de esa Barcelona a caballo entre el siglo XIX y XX, desde la lujosa mansión de los Prats, a los prostíbulos y fumaderos de opio más marginales. Su reparto e idea argumental es atractivo, y está el sintonizar en mayor o menor medida con el relato de la vertiente romántica.

 

Sin embargo, en su proyección en el primer pase ayer viernes por la mañana, compartido entre prensa y público, la película fue recibida con indiferencia, silbidos y algún que otro abucheo. En cualquier caso, el espectador podrá comprobarlo, si lo desea, en qué medida Agnosia funciona o no porque tiene previsto estrenarse pronto en las salas españolas, el 5 de noviembre.