Labordeta
Labordeta, en una entrevista en 2009. EFE

José Antonio Labordeta, el autor de Canto a la Libertad, el hombre televisivo de Un país en la mochila, el diputado cascarrabias que mandó "a la mierda" a la bancada popular en un debate parlamentario, fue un hombre escéptico y socarrón, de mil facetas, que durante cuarenta años lanzó aldabonazos a la dignidad y a la conciencia de los aragoneses. Ha fallecido esta madrugada en un hospital de Aragón.

José Antonio Labordeta -poeta, catedrático de historia, político y sobre todo cantautor- nació en Zaragoza el 10 de marzo de 1935 y ejerció la docencia durante veinte años, tarea que compaginó con la poesía y la composición de canciones y los recitales, hasta que en 1986 pidió la excedencia para dedicarse por completo a la canción y a otras facetas artísticas y, más tarde, políticas.

José Antonio Labordeta, que llegó a la canción por poeta, por deseo de dar mayor audiencia a sus versos
Durante su etapa como profesor en el instituto Ibáñez Martín de Teruel, Labordeta, izquierdista declarado, fue profesor de personajes hoy tan conocidos como Manuel Pizarro o Federico Giménez Losantos. También atendió en sus aulas el cantautor Joaquín Carbonell, posterior compañero de discos, fatigas y escenario.

Considerado uno de los principales exponentes españoles de la canción de autor y comprometida con la sociedad en la que vivió, grabó dieciséis discos y publicó más de una veintena de libros.

En 1972, Labordeta participó en la fundación del semanario Andalán, mítica publicación aragonesa que se opuso al régimen franquista en los años finales de la dictadura y que fue un foro de papel de primera magnitud durante la transición política.

José Antonio Labordeta, que llegó a la canción por poeta, por deseo de dar mayor audiencia a sus versos, consiguió que algunas de sus canciones, como El canto a la libertad, Banderas rotas o La albada, se convirtieran en himnos de una tierra, Aragón, a la que cantó con melancolía. Fue un político que nunca pensó en política, un hombre de tierra adentro que cargaba las pilas junto al mar y que se definía a sí mismo como un "anarco-burgués".

Con amigos en todas las latitudes, presumía de haber fundado la  Izquierda Depresiva Aragonesa, partido político-social-imaginario al que siempre fue fiel, aunque fue candidato al Congreso por Unión Socialista en 1977; en 1979, como independiente, por el Partido Comunista de España y, en 1989, de IU al Senado por Zaragoza.

Un 'beduino en el Congreso'

Llegó a la Cámara Alta, con las elecciones de marzo de 2000 y se convirtió en el primer representante Chunta Aragonesista, el partido de la izquierda nacionalista aragonesa, en ganar un escaño nacional.

Con la serie Un país en la mochila, Labordeta se convirtió en el eterno paseante de los pueblos de EspañaSocarrón y descreído, tuvo un hueco destacado en los informativos de todo el país en marzo de 2003 cuando, en un debate con el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, mandó literalmente "a la mierda" a la bancada popular, que se burlaba de él, con referencias despectivas a su participación en Un país en la mochila.

Él mismo dijo en sucesivas entrevistas que ese "a la mierda", con el que sacó toda su rabia contenida, sería un estupendo epitafio. Esta etapa la glosó en el libro Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados, un texto publicado en 2009 en el que relata sus ocho años en la Cámara Baja.

Con la serie Un país en la mochila, Labordeta se convirtió en el eterno paseante de los pueblos de España, que recorrió durante nueve años y que le sirvió para conocer a su gente en profundidad, él, que era aragonés porque se sentía español, afirmaba.

Premios y honores

Labordeta, que ofrece 380.000 entradas en google.es cuando se teclea su nombre en el buscador, se enfrentó en 2006 a un cáncer de próstata que minó su salud pero no su ánimo de vivir. Vida a la que daban luz, remarcó siempre, sus dos nietas gemelas y sus libros.

Este mes de septiembre, el Gobierno le concedió la Medalla de la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio
Su prolífica producción intelectual, artística y política fue recompensada en los últimos meses con la Medalla al Trabajo, o con su nombramiento doctor honoris causa de la Universidad de Zaragoza, la que más le complació.

Este mes de septiembre, el Gobierno le concedió la Medalla de la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, por su sabiduría, su pasión, sus convicciones y su defensa de la libertad y del pueblo.

En un ámbito más sentimental, en noviembre de 2009, en el Teatro Principal de Zaragoza, centenares de amigos le homenajearon en una fiesta, en la que participaron cantantes como Miguel Ríos, Ana Belén, Víctor Manuel, Rosana y Carmen París