Miles de campesinos apoyan a Morales en fin campaña en Bolivia
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Ante la mirada de unos 20.000 seguidores en un estadio de fútbol en Cochabamba, en la región central boliviana, el dirigente izquierdista Evo Morales afirmó: 'Hemos creado una fuerza política que hace temblar a los norteamericanos y a los oligarcas (...), que es una pesadilla de Estados Unidos'.

Ondeando banderas azules del Movimiento al Socialismo (MAS) -el partido de Morales- y la 'whipala', el estandarte indígena con los colores del arco iris, los partidarios del líder cocalero aguantaron varias horas bajo la lluvia para escuchar su discurso.

Pese a la demostración de fuerza de sus seguidores, Morales debe conquistar aún al gran número de indecisos que según los sondeos todavía existen, y de esa forma aumentar los apenas cinco puntos porcentuales que lo separan de su principal rival.

Las últimas encuestas muestran que Morales obtendría un 34,2 por ciento de los sufragios en los comicios del domingo, lejos de la mayoría absoluta necesaria para llegar al poder. El electorado indeciso rondaría el 11 por ciento.

Su mayor contrincante, el conservador Jorge Quiroga, cerró su campaña con un acto en la capital económica del país andino, Santa Cruz de la Sierra, donde agitó el fantasma de la violencia con una Bolivia dividida entre ricos y pobres si el líder indígena triunfa.

Mientras que el discurso lleno de referencias religiosas de Quiroga tiene adeptos en la región oriental, donde están los ricos yacimientos de gas, Morales tiene su principal valuarte en el occidente, donde los campesinos apenas logran subsistir.

Con un discurso antiestadounidense y promesas de resucitar Bolivia aumentando el control del Estado sobre las petroleras que explotan su riqueza, el líder indígena captó las ilusiones de los sectores más marginados, en un país donde el 65 por ciento de sus 9,4 millones de habitantes viven sumidos en la pobreza.

Además, Morales -junto a los sindicatos cocaleros, núcleo vital del MAS- plantea la legalización de la mayor parte de los cultivos de coca y la retirada de la llamada 'hoja sagrada' de la lista de sustancias peligrosas que maneja las Naciones Unidas.

Desde Washington, el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack, dijo que Estados Unidos había apoyado durante mucho tiempo la política antinarcóticos de Bolivia y esperaba que el nuevo Gobierno tuviera el mismo enfoque.

'Esperamos que cualquier Gobierno que asuma el poder en Bolivia honre los compromisos que hicieron para luchar contra la producción y transporte de drogas ilegales', explicó en una rueda de prensa.

Para el candidato cocalero, la 'despenalización' de la coca no debería dificultar la lucha contra el narcotráfico, que tendría que desarrollarse en los países del primer mundo, principales centros de consumo.

'Queremos apostar contra el narcotráfico, queremos 'cero' de narcotráfico, 'cero' de cocaína; pero ningún 'cero' de coca ni 'cero' de cocaleros', afirmó Morales en su acto.

Bolivia tenía en el 2004 el 17 por ciento de los cultivos mundiales de coca.

/Por Adriana Barrera/.*.