Javier Armentia
Armentia invierte gran parte de su tiempo en tareas de divulgación científica en distintos medios de comunicación. J.A.

José Mª MartínAdemás de ser astrofísico y director del Planetario de Pamplona desde el año 1993, Javier Armentia invierte gran parte de su tiempo en tareas de divulgación científica en distintos medios de comunicación y, pese a ser uno de los mayores azotes de las pseudociencias desde su blog Por la boca muere el pez o desde la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, no se considera precisamente un abanderado del escepticismo. «Más bien soy uno más de los muchos que intentamos, de vez en cuando, poner un poquito de racionalidad. Y diría que con escaso éxito», matiza Armentia, que explica que «si se echa un vistazo diez años atrás y se mira el presente, uno se da cuenta de que el número de revistas especializadas en el mundo de lo paranormal no ha disminuido y ahora, de hecho, hasta en El Corte Inglés se venden ya las mágicas ecobolas».

El sinsentido tiene éxito

Las cosas sin sentido abundan por todas partes y además tienen mucha repercusión en la sociedad Definitivamente, «las cosas sin sentido abundan por todas partes y además tienen mucha repercusión en la sociedad». Por ello, según el astrofísico, «la lucha que llevamos para defender la racionalidad sigue siendo necesaria y yo sigo en esto con muchas ganas», afirma con rotundidad. Pero ¿cuál es el secreto del éxito de las denominadas pseudociencias? El director del Planetario de Pamplona lo tiene muy claro: «Se junta el hambre con las ganas de comer. Está claro que a todos nos gustaría que hubiera un método que nos predijera el futuro simplemente mirando los astros o leyéndonos las cartas... o que nos curasen las enfermedades con el poder del pensamiento. Mira qué fácil, te pones una pulsera holográfica, recuperas el equilibrio y ya puedes hacer surf. Pero la realidad es que es algo más complicado: para hacer surf bien hay que tener equilibrio y estar en forma».

Adivinos, futurólogos, ‘actimeles’...

En los últimos años, la Red también ha permitido que haya gente joven cada vez más sensibilizada que trabaja para lograr una buena divulgación de la ciencia No son, sin embargo, los productos milagro una característica propia de este siglo XXI que acaba de comenzar, puesto que «hay gente que ha cubierto ese mercado desde siempre. Los adivinos y los futurólogos de la Edad Antigua no estaban ahí simplemente por casualidad, sino porque la gente quería saber. Está claro que vivir del cuento es otra de las habilidades del ser humano y los productos milagro son un buen recurso para lograrlo. Hoy día, por ejemplo, nos venden los Actimel como si fueran una maravilla y realmente no son nada, su efecto ni siquiera está demostrado», comenta Javier Armentia. Por otro lado, también es consciente de que, «en los últimos años, la Red también ha permitido que haya gente joven cada vez más sensibilizada que trabaja para lograr una buena divulgación de la ciencia, y eso es positivo».

Sin embargo, a juicio del astrofísico, el mundo de la ciencia no ha sabido, «porque probablemente no puede», dice, despertar sentimientos de pertenencia en la sociedad. «En cierto modo, la ciencia no te da soluciones inmediatas a nada, como sí pasa, por ejemplo, con las religiones. La ciencia te da conocimientos relativos que luego a veces cambian al cabo de un tiempo. En principio no te dice si esto es bueno del todo o no lo es, sino cosas como que, por lo que sabemos, no es malo. Pero la gente no busca eso, lo que quiere es saber, y cuanto antes, si es bueno o es malo».

Es más barato pisar la Luna que mentir

Soy de los que están absolutamente convencidos de que el hombre sí llegó a la Luna porque es más barato llegar hasta allí que pagar a un millón de personas para que mientan Pese a todo, la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, en la que también se encuentran personalidades como Fernando Savater, Manuel Toharia o Bernat Soria, no promueve, eso sí, el escepticismo como negación de todo, sino todo lo contrario. Prueba de ello es que no apoyan muchas de las teorías de moda en los últimos años que consisten en poner en tela de juicio hechos históricos contrastados. Uno de los ejemplos más claros es esa teoría que dice que el hombre nunca llegó a pisar la Luna: «Soy de los que están absolutamente convencidos de que el hombre sí llegó a la Luna, por una sencilla razón: es más barato llegar hasta allí que pagar a un millón de personas para que mientan durante 40 años. Alguno más aparte de los dos que han escrito el libro se habría ido de la lengua. Pero bueno, también se ha llegado a decir que el 11 de septiembre fue un montaje o el mismo Holocausto... Probablemente, Colón tampoco llegó a América», concluye irónicamente Javier Armentia.