Adolf Hitler
Adolf Hitler. ARCHIVO

Adolf Hitler padecía halitosis, parodontosis, tenía miedo al dentista y se alimentaba mal. Esas son algunas de las conclusiones a las que ha llegado la odontóloga Menevse Deprem-Hennen en su doctorado titulado El dentista del diablo tras analizar unas actas del especialista personal de Hitler, el general de las SS Johannes Blaschke.

En declaraciones que publica hoy el dominical Bild am Sonntag, la facultativa saca una serie de conclusiones del análisis de estos informes, actas que durante años se creyeron perdidas. "Es muy probable que Hitler padeciera una fuerte halitosis", dice Deprem-Hennen y añade que el dictador nazi "se alimentaba muy mal y sufría parodontosis".

"Es probable también que, como muchas personas, Hitler tuviera miedo al dentista", dice la odontóloga, quien saca esta conclusión del hecho de que, en lugar de hacer un tratamiento de raíz en una o dos sesiones, Hitler hacía llamar al dentista hasta ocho veces. En 1944, Blaschke le extrajo una muela de la mandíbula superior a causa de una infección, según revelan las actas odontológicas del Führer.

Los mitos médicos de Hitler

Estas no han sido las únicas noticias relacionadas con Hitler y las patologías estos días. En otra biografía médica de la que informa el diario Telegraph, el caudillo alemán tomó durante los años en los que estuvo al frente de la cancillería 82 tipos diferentes de medicamentos, incluido un extracto de testosterona para conseguir tener sexo con Eva Braun.

La información proporcionada en el libro está basada en los informes médicos de otro doctor, Theodor Morrell, y según el equipo de investigadores que han sacado a la luz dichos datos "se han derribado muchos mitos sobre el dictador", como el de que sólo tenía un testículo o padecía sífilis.