Padres del niño obeso de Ourense
Los padres del niño con obesidad mórbida, en presencia de su abogado. Pablo Araújo / EFE

El niño ourensano con obesidad mórbida, que fue entregado por su familia el martes a los servicios sociales de la Xunta, había ingresado en "48 ocasiones" en la UCI por problemas de salud, destacó este miércoles el delegado territorial de la Xunta en Ourense, Rogelio Martínez, quien detalló que también existe una "estructura familiar deficiente". La Xunta, lo único que pretende es la mejoría del estado de salud del niño

Martínez dijo que la Administración ha decidido asumir su tutela porque se trata de "un problema médico" más allá de simple sobrepeso y añadió que los servicios sociales de la Xunta llevaban realizando un seguimiento de su vida y hábitos "durante dos años".

El niño de 10 años permanecerá posiblemente "en observación" durante los próximos días en el Complejo Hospitalario de Ourense, para realizar todos los informes médicos y psicológicos que determinen su estado de salud actual, detalló.

"Le hemos hecho llegar a la familia que la Xunta, lo único que pretende es la mejoría del estado de salud del niño. Estaba enfermo y lo que queremos es que se cure y pueda devolverse a la familia en el menor plazo posible", eso sí, siempre que no entrañe "ningún riesgo" para su salud, añadió Martínez.

Aparentemente mejor

El delegado territorial de la Xunta afirmó que, "aparentemente, el niño está mejor que hace unos meses", aunque aseguró que no se tomará ninguna decisión hasta que los técnicos de Menores "emitan su informe". Además, señaló que su ingreso en un centro tutelado dependerá de su estado de salud y que el objetivo es que vuelva "cuanto antes a su hábitat natural, ir al colegio con niños de su edad". No se tomará ninguna decisión hasta que los técnicos de Menores "emitan su informe"

Los padres del menor, Luis Montoya y Margarita Gabarres, están imputados por los delitos de desobediencia, por no acatar las órdenes del juez, y de abandono, por su prolongado absentismo escolar, pues, desde 2008, la Fiscalía ha tenido constancia de que el menor no había asistido habitualmente a clase.

Además, la Xunta está dispuesta a estudiar la posibilidad de llevar una tutela compartida entre la Xunta y los abuelos del menor, ya que, según Martínez, los abuelos "están dispuestos a ser una familia de acogida".

Por otra parte, se refirió a un problema estructural, además del riesgo de salud del menor: "Indudablemente, hay más asuntos que la propia gordura del niño. Hay una estructura familiar deficiente". El joven llegó a alcanzar un peso de 83 kilos, aunque según los familiares ahora pesa 70.

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