Tony King vuelve a culpar a Dolores Vázquez de la muerte de Sonia Carabantes

El británico Tony Alexander King implicó el lunes a Dolores Vázquez y a su compatriota Robert Graham en las muertes de las jóvenes de las localidades malagueñas de Coín, Sonia Carabantes, y de Mijas, Rocío Wanninkhof, así como en la desaparición de María Teresa Fernández en Motril (Granada).
Alexander King entra en un furgón policial en una foto de archivo (EFE).
Alexander King entra en un furgón policial en una foto de archivo (EFE).
EFE

King proclamó su inocencia durante el juicio que comenzó el lunes en la Audiencia Provincial de Málaga por la muerte de Sonia Carabantes en agosto de 2003, y se retractó de su primera declaración en la que confesó el crimen debido a que fue "torturado en todo momento".

"La jefa del grupo es la puta de Dolores Vázquez, que es la que ha pagado todo, y Robert Graham es un profesional", declaró a preguntas de la defensa.

Según el acusado, hay una "conexión directa" entre el asesinato de Rocío en octubre de 1999, la desaparición de María Teresa en agosto de 2000 y la muerte de Sonia Carabantes tres años después

Según el acusado, hay una "conexión directa" entre el asesinato de Rocío en octubre de 1999, la desaparición de María Teresa en agosto de 2000 y la muerte de Sonia Carabantes tres años después. En este sentido, apuntó que Sonia fue asesinada "un mes antes del juicio contra Dolores Vázquez", quien pasó diecisiete meses en prisión por la muerte de Rocío Wanninkhof y fue exculpada tras la detención del británico.

El procesado afirmó que la noche de la muerte de Sonia consumió gran cantidad de bebidas alcohólicas, parte de ellas en la feria de Coín, además de una pastilla para conciliar el sueño, y que cuando se dirigía a su coche para marcharse del municipio "veía doble".

Al dar marcha atrás con su vehículo, señaló que golpeó algo "fuertemente", que creyó que era la puerta abierta de otro coche, y al salir vio a Sonia Carabantes en el suelo y que "había un charco de sangre delante de su cara".

Aseguró que después recibió un par de golpes y que sólo recuerda haber estado en el asiento trasero de su vehículo junto a Sonia, y posteriormente que apareció en un paraje con rocas, del que se marchó a casa, si bien en el trayecto reconoció que arrojó el pantalón de la joven porque quería que la encontraran.

King justificó la coincidencia de su ADN con los restos encontrados en las manos de la joven en que estuvieron sentados en el asiento trasero del coche y que él tenía una herida en la mano

King justificó la coincidencia de su ADN con los restos encontrados en las manos de la joven en que ambos estuvieron sentados en el asiento trasero del coche, y que él tenía una herida abierta en la mano, y añadió que más tarde cuando la vio en el suelo "parecía que estaba muerta".

Negó haber agredido a Sonia y subrayó que resultaba "físicamente imposible" para una sola persona trasladar las rocas que había encima del cadáver debido a su tamaño.

Dijo que al llegar a su domicilio en la localidad de Alhaurín El Grande tenía "grandes heridas en la nuca, la muñeca torcida, rodillas sangrientas y sus manos sangraban".

Su compañera sentimental en esas fechas, María Luisa Gallego, declaró en calidad de testigo que King llegó a casa sobre las 8.30 horas con "toda la cara destrozada", heridas en la mano y piernas, y que le dijo que había tenido un accidente de circulación, pero no que había estado en Coín.

La antigua pareja de King aseguró que, esa noche, no le notó muy bebido

Gallego, que convivía desde hacía seis meses con el acusado, manifestó que no lo notó muy bebido y que nunca había observado en él ningún comportamiento agresivo.

Respecto a la relación que King que mantenía con Graham, comentó que eran "como de hermanos", y que el segundo tenía "influencia" sobre su pareja.

La Fiscalía mantiene que Sonia Carabantes, de 17 años, se dirigía a su domicilio caminando sola sobre las 5 horas del 14 de agosto de 2003 tras haber estado en el recinto ferial de Coín con unas amigas cuando el procesado la abordó para satisfacer sus deseos sexuales.

Después, la introdujo en el maletero de su coche, le causó numerosas lesiones y la estranguló con la propia camiseta de la joven, tras lo que trasladó su cuerpo y lo ocultó en una oquedad existente entre unas rocas, según la calificación fiscal. Tony Alexander King fue detenido el 18 de septiembre de 2003 y tres días después fue encarcelado como presunto autor de las muertes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, en cuya investigación se hallaron restos que coinciden con su perfil genético.

Asesinato, agresión sexual y detención ilegal

Los delitos que se le imputan son asesinato, por el que le piden 25 años de cárcel; agresión sexual, por el que se solicita cuatro años; y detención ilegal, por el que se solicita cinco años; además de 300.000 euros de indemnización.

La acusación particular, dirigida por el letrado José María Garzón, solicita también 25 años de prisión por el asesinato, pero eleva a seis años la petición por el de detención ilegal y a diez por el de agresión sexual, además de añadir el delito lesiones, por el que pide tres años.

La familia reclama 600.000 euros de indemnización y la prohibición de acercarse y de residir en el término municipal de Coín.

King fue detenido el 18 de septiembre de 2003, después de que unos análisis de ADN relacionaran el asesinato de Carabantes con el de la joven mijeña de 19 años Rocío Wanninkoff, ocurrido en octubre de 1999.

El acusado se inculpó en sus primeras declaraciones, aunque luego se retractó y ofreció versiones diferentes

En su primeras declaraciones ante la Guardia Civil se inculpó de ambos crímenes, aunque posteriormente ha ofrecido otras versiones.

Más de 70 periodistas de unos 30 medios de comunicación se encuentras ya acreditados por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) para asistir a este juicio, que se celebrará en la Sala del Jurado de la Audiencia Provincial. Entre los acreditados, hay al menos un periódico británico.

Proceso

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga desestimó el recurso presentado por la defensa de King y confirmó el auto del Juzgado número 1 de Coín en el que se imputaba al británico los tres delitos, lo que propició, además, que el juicio se celebre con un tribunal profesional.

La defensa del británico mantuvo que no existió agresión sexual ni detención ilegal en el crimen de Sonia, mientras que la Fiscalía y la acusación particular, que representa a la familia, defendieron que se mantuviera el auto de procesamiento.

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