El anónimo dueño del 'Ecce Homo' de Caravaggio, descubierto en Madrid, quiere que esté expuesto siempre al público

Detalle de Ecce Homo (después de la restauración) en una imagen cedida por cortesía de colección privada.
Detalle de Ecce Homo (después de la restauración) en una imagen cedida por cortesía de colección privada.
MUSEO DEL PRADO.
Detalle de Ecce Homo (después de la restauración) en una imagen cedida por cortesía de colección privada.

El nuevo propietario del Ecce Homo de Caravaggio, cuya identidad se desconoce, quiere que la obra esté siempre expuesta en colecciones abiertas al público, ha informado este martes Jorge Coll, responsable de la galería Colnaghi, donde el cuadro se ha restaurado y ha permanecido custodiado desde su sorprendente aparición.

Coll no ha querido desvelar por contrato de confidencialidad la identidad ni nacionalidad del nuevo propietario del Ecce Homo ni su precio de compra, aunque ha reconocido que habría superado los 100 millones de euros si no hubiese sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) e inexportable.

El cuadro será presentado el próximo 27 de mayo en el Museo del Prado, donde se exhibirá durante nueve meses, gracias a la cesión de la galería que lo custodia desde que hace tres años fue descubierto en una subasta, tras décadas oculto y olvidado en un piso de una familia de Madrid.

En medio de un gran revuelo en el mundo del arte ante esta operación, con expertos internacionales viajando a Madrid de incógnito, en abril de 2021 el Prado alertó al Ministerio de Cultura de que iba a ser subastado en la casa Ansorena un cuadro de relevancia que, en aquel momento, se atribuyó a un alumno de José de Ribera, y que salía por un precio de 1.500 euros.

En una rueda de prensa celebrada en la galería Colnaghi, su responsable solo ha desvelado que el nuevo propietario del Caravaggio es un "filántropo generoso" cuya prioridad ha sido y es que la obra se "pueda compartir" y que esté en colecciones abiertas al público, aunque según el diario ABC se trata de un británico residente en España que adquirió la obra por 36 millones de euros.

También la familia Pérez de Castro, que era la anterior propietaria y que ha vendido el cuadro a este filántropo anónimo, quería, tras descubrirse que era un Caravaggio, que se expusiera en España.

Entrada de la puerta de Velázquez del Museo del Prado.
Entrada de la puerta de Velázquez del Museo del Prado.
EUROPA PRESS

"Ha sido un camino largo y bonito", ha recordado Coll sobre el proceso de restauración del cuadro, que fue coordinado con la Comunidad de Madrid y que se llevó a cabo en la galería en un trabajo de equipo encabezado por el italiano Andrea Cipriani, junto a otros expertos italianos en la obra de Caravaggio como Claudio Falcucci y Carlo Giantomassi.

Aunque Coll ha reconocido que el Museo del Prado tiene uno de "los mejores talleres de restauración del mundo", fue la familia propietaria la que decidió que la llevara a cabo este equipo "aunque todas las opciones eran interesantes": todas eran buenas porque todos eran los mejores, ha dicho.

El óleo, que representa el motivo histórico del gobernador romano Poncio Pilato presentando a Cristo al pueblo con las palabras Ecce homo (He aquí el hombre), estaba bien conservado dado sus 400 años de vida y las vicisitudes que ha atravesado, entre viajes y guerras, ha dicho Coll.

En este proceso se han eliminado los barnices acumulados a lo largo de los años, se ha recuperado sus medidas originales y se ha colocado en un marco de época, como el que describían los inventarios históricos en los que aparece: "La restauración ha sido agradecida", ha señalado.

Tras la restauración se confirmó la autoría de Caravaggio de un cuadro que, cuando apareció por primera vez al público en 2021 en la casa de Subastas Ansorena, fue presentado como La coronación de espinas atribuido al círculo de José de Ribera (siglo XVIII), aunque poco después la historiadora María Cristina Terzaghi -máxima autoridad en el pintor italiano- aseguró sin dudas que se trataba de una obra suya.

Al confirmarse su autoría, todo el mundo demostró su interés aunque su prohibición a ser sacado de España limitaba la venta, ha recordado el experto, que ha recordado que al ser un BIC, el Ministerio de Cultura tendrá siempre derecho de tanteo y retracto si vuelve a cambiar de manos para hacerse con el cuadro.

El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, durante la presentación de la iniciativa.
El director del Museo del Prado, Miguel Falomir.
FERNANDO ALVARADO / EFE

Su estancia de nueve meses en el Museo del Prado es una "solución inicial" pero luego, ha adelantado, "habrá otras soluciones para que el cuadro se siga compartiendo" con el público, ha garantizado Coll.

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