Crónica

The 1975, el grupo inglés que hizo del WiZink Center su hogar

AUSTIN, TEXAS - OCTOBER 14: Matty Healy of The 1975 performs in concert during the 2023 Austin City Limits Music Festival - Weekend Two at Zilker Park on October 14, 2023 in Austin, Texas. (Photo by Gary Miller/Getty Images)
Matty Healy, cantante de The 1975.
Gary Miller / Getty Images
AUSTIN, TEXAS - OCTOBER 14: Matty Healy of The 1975 performs in concert during the 2023 Austin City Limits Music Festival - Weekend Two at Zilker Park on October 14, 2023 in Austin, Texas. (Photo by Gary Miller/Getty Images)

Hacer de los escenarios un lugar seguro, un hogar al que regresar esos días donde el cansancio, la vida y el mundo parecen ser más fuertes que uno mismo no es una tarea fácil. No cuando se supone, o al menos así se tiene la creencia, que para un cantante estos no son más que su zona de trabajo. Pero ¿cuántas veces no han dicho los músicos que han hecho de su pasión su profesión? Una casa, además de tener cuatro paredes, tiene que ser un sitio de regreso, y para The 1975 el WiZink Center de Madrid se convirtió el pasado 27 de febrero en la suya.

El recorrido de la banda inglesa de pop rock comenzó en 2002 con la unión de Matty Healy como cantante, Adam Hann como guitarra principal, Ross MacDonald al bajo y George Daniel de batería. Siguiendo un estilo fuertemente inspirado en la música New Wave de los 80, la fecha que da nombre a la banda se basa en un pequeño garabato del libro On the Road de Jack Kerouac que casualmente tenía en cantante en su casa "1 de junio, the 1975".

El grupo, que empezó siendo el típico pasatiempo de adolescentes, tardaría diez años en despuntar como su primer disco, que llegaría al n.º 1 en las listas inglesas. Desde su debut, sus calificaciones siembre han estado en lo más alto. Prueba de ello han sido sus cinco discos, todo ellos siempre presentes en las listas de Billboard, dos nominaciones a los Grammy incluidas. cinco son también las giras mundiales que han dado con sus letras, y prueba de ello se vivió en Madrid recientemente.

Still… At their very Best, la continuación directa de At their very best es un tour que lo tiene todo. Desde que comenzara a recorrer el mundo para promocionar su último disco, Being funny in a foreign language, Matty y compañía han demostrado, como así lo indica su nombre, que se encuentran en la mejor de las formas. Tanto a nivel artístico como de espectáculo, lo que los ingleses se encuentran pensando a lo largo del mundo es un despliegue de calidad, cigarros, alcohol y pop experimental.

El escenario del que anteriormente fuera conocido como el Palacio de los deportes comenzó a calentar motores con el grupo neoyorkino Been Stellar para dar paso a una enorme lona con el logro inglés. Como el secreto mejor guardado que todo el mundo conoce, entre bambalinas se empezaban a decorar las tablas. Como si de una vivienda se tratase, sin que nadie lo viera, las paredes empezaron a elevarse. Cuando finalmente se abrió al público, entre vítores, el día fue llegando al interior del centro musical.

Como así venía ocurriendo en todos los conciertos del tour, The 1975 fue el tema inicial, seguido de Looking for somebody (to love). El segundo concierto europeo de la banda estuvo protagonizado por un Matty cómodo, cercano a sus compañeros de escenario que no dudaba en beber con ellos, fumar y mirar con la chulería propia de una estrella que esconde su mirada tras unas gafas de sol.

El juego de luces, las pausas y cambios de ritmo están cuidados al milímetro. Todos los espacios de la casa eran un rincón para crear una imagen de cercanía con el público. Como así lo dice su tema, los espectadores se convirtieron en parte de la banda. Las decenas de televisiones que conformaban el ambiente daban noticias, buenas y malas, pero el grupo solo sabía hacer lo que mejor conoce: cantar y volver locos a sus fans, especialmente a ellas, como así destacaron.

Desde subirse al tejado para compartir su tema más personal, dejar que Polly Money demostrar todo su talento en una versión acústica de Jesus Christ 2005 Bless America o chillar como si la vida se les fuera en ello con TOOTIMETOOTIMETOOTIME. En total, 25 canciones, dos horas de un juego de pop rock. Madrid pudo, además, gozar de dos grandes cambios porque así lo pidieron sus seguidoras. I always wanna die (sometimes) dejó paso a Chocolate gracias a que unas chicas mostraron un cartel "We are just Girls, we wanna Chocolate" (solo somos chicas, queremos a chocolate), haciendo un juego de palabras con la letra de la canción.

People fue el último tema, irónico teniendo en cuenta que fue uno de los primeros de la banda. Tras el golpe final de la batería, The 1975 hizo una reverencia ante su público. Aplausos, alguna que otra lágrima, y una bombilla fundiéndose fue el punto final. Las luces volvieron a alumbrar el recinto, más de una fan seguía aun temblando, otras se abrazaban y tarareaban mientras salían del Wizink. El único concierto del grupo en España se convirtió en un recuerdo que difícilmente podrán olvidar. 

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