La enfermedad de los piratas y las inspiraciones en la realidad de One Piece, el nuevo 'live action' que ha estrenado Netflix

¿Que qué es esto del live action? Se trata de la adaptación en vivo, es decir, con actores y actrices de carne y hueso de ficciones que normalmente en origen fueron de dibujos animados
¿Que qué es esto del live action? Se trata de la adaptación en vivo, es decir, con actores y actrices de carne y hueso de ficciones que normalmente en origen fueron de dibujos animados
¿Que qué es esto del live action? Se trata de la adaptación en vivo, es decir, con actores y actrices de carne y hueso de ficciones que normalmente en origen fueron de dibujos animados
¿Que qué es esto del live action? Se trata de la adaptación en vivo, es decir, con actores y actrices de carne y hueso de ficciones que normalmente en origen fueron de dibujos animados
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¿Que qué es esto del live action? Se trata de la adaptación en vivo, es decir, con actores y actrices de carne y hueso de ficciones que normalmente en origen fueron de dibujos animados. Ya llevamos viendo varios ejemplos (más que polémicos) de Disney: Pinocho, La Bella y la Bestia, Peter Pan y, más recientemente, La Sirenita.

También los ha habido de videojuegos, como el caso de Mortal Kombat, Tomb Raider, Assassin's´Creed, Uncharted… Y bien es cierto, que aunque a priori tengan todos los ingredientes para triunfar: una buena historia, personajes carismáticos y un séquito de seguidores ya consolidado, son precisamente estos mismos factores los que pueden hacer que el resultado final nos deje un amargo regusto de “no estar a la altura” del original, incluso a pesar de ser superproducciones hollywoodienses.

Y ahora llega One Piece, que no es ni mucho menos el primer ejemplo de live action que tenemos en el manga/anime. Se intentó con Death Note, varias veces, varias adaptaciones en diferentes épocas (2006, 2008, 2016), todas ellas bastante mediocres; Dragon Ball Evolution (2009), otro desastre en las críticas; Alita Angel de Combate (2019), película que combinaba efectos CGI con las actuaciones de los actores y actrices, de los pocos ejemplos de este tipo de remakes que han merecido la pena. Hasta ahora. Y es One Piece está cosechando bastantes elogios por parte de sus fans. ¿El secreto? Haber contado con su creador para esta aventura (pirata).

Ya de partida, el mundo de Eiichiro Oda se las trae. Este genio está sabiendo hilar una historia que dura ya más de 1000 capítulos (en el manga/anime) sin perder ápice de interés, si no todo lo contrario, no para de llevarnos arriba y más arriba con la emoción de la trama. Eiichiro

Oda es un hombre curioso, que sabe jugar sus cartas; su Santo Grial, One Piece, parte con una premisa sencilla, un cuento de piratas en un mundo compuesto básicamente por islas y un montón de océanos. Hay poderes mágicos, cómo no, otorgados por unas frutas (del diablo) que crecen de forma aleatoria aquí y allá y que pueden darle al que se las come una habilidad singular a cambio de no poder nadar nunca más. ¡Ojo cuidado con ese trato en un mundo que es casi todo agua! Y tenemos un protagonista, un niño tontorrón (o eso nos hacen creer), Luffy, cuya habilidad consiste en tener el cuerpo elástico, de goma, que quiere convertirse en el rey de los piratas.

¿Ya está? Ni mucho menos. Bajo esta apariencia de historieta de aventuras para niños, se esconde una trama increíble, perfectamente entretejida del primer al último episodio, que ya quisieran los guionistas de muchísimas series (cof, cof, Juego de Tronos, por poner un ejemplo). Poco a poco se van dejando ver elementos tan importantes como las injusticias sociales, la corrupción, el poder y las jerarquías, la relatividad de los puntos de vista de los diferentes bandos; hay “malos” y “buenos” tanto en el lado de la piratería como en el lado de la marina (la supuesta ley de la justicia).

Pero no todo es una dura y cruel enseñanza. Estamos hablando de un shonen* al fin y al cabo, por lo que el aura de superación, de la amistad y de poder alcanzar tus sueños está siempre presente. Una de cal y una de arena.

Paralelismos con la realidad

Otra de las curiosidades que hacen interesante a One Piece son sus paralelismos con nuestra realidad. A su autor le encanta inspirarse en elementos y personajes reales, históricos o actuales, para dar vida a los suyos propios.

Así pues tenemos a Donquixote Doflamingo, malo malísimo donde los haya, que poco tiene que ver con nuestro Don Quijote de La Mancha, salvo el nombre, ya que el aspecto se lo puso a otro de los personajes, pero ¡oye! está gracioso.

También encontramos a Drácula, perdón a Dracule Mihawk, poderoso Shichibukai; y a Eminem, Jim Carrey, Fredy Mercury… ¡hasta a Gandhi! Es maravilloso.

Montaje de caras
Montaje de caras
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Y no solo los personajes, One Piece también tiene referencias a icónicos lugares como Venecia, isla de Water Seven en el manga/anime, con su Aqua Alta y todo (Aqua Laguna en el manga/anime). Solo que en One Piece estas terribles inundaciones son provocadas por tsunamis periódicos y no por las subidas del Adriático en mareas vivas (noviembre y diciembre) bajo la influencia de los ciclos lunares.

Y, ¡atención! que tampoco podía faltar un trocito de nuestro país en la saga, ya que el escenario de Dressrosa está basado en nuestra querida Barcelona y sus múltiples monumentos arquitectónicos de Gaudi. Aunque luego Eiichiro va y mete el coliseo romano en mitad de la ciudad, pero eso ya es otro tema.

Dressrosa está basado en Barcelona
Dressrosa está basado en Barcelona
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El escorbuto, la enfermedad del mar

Esa forma de entremezclar aspectos reales con la ficción aventurera es el sello inconfundible de esta saga. Tanto es así que no podía faltar la mítica enfermedad del mar: el escorbuto. En la trama, esta afección la sufre uno de los personajes secundarios iniciales, el cazarrecompensas Yosaku, la contrae mientras navega con su compañero Johnny, ambos conocidos del famoso espadachín Roronoa Zoro. ¿Y en qué consiste?

Pues en realidad es bastante sencillo, es una enfermedad causada por el déficit de vitamina C (ácido ascórbico), necesaria para la formación de colágeno que requerimos los seres humanos.

La síntesis normal, y correcta del colágeno requiere de la reacción de oxidación de dos aminoácidos concretos, lisina y prolina. Dicha reacción no ocurre de forma espontánea si no que la llevan a cabo otras moléculas, enzimas, que a su vez necesitan de la vitamina C como facilitador (coenzima). Así que, básicamente, si ésta falta, toda la sucesión de relaciones entre moléculas que acabamos de explicar no se produce y las cadenas de colágeno resultantes son defectuosas y débiles. Y el colágeno tienen un papel estructural vital en nuestro cuerpo, en la piel, en los tendones, en los huesos… hasta en los ojos tenemos colágeno.

¿Y por qué se le llama la enfermedad del mar o de los piratas? Pues porque generalmente obtenemos esta vitamina C del consumo de frutas y hortalizas y antiguamente los marinos no tenían acceso a esos alimentos en sus largas travesías por mar ya que son alimentos difíciles de conservar durante mucho tiempo frescos. Las manifestaciones de esta enfermedad incluyen sangrado de las encías, debilidad y caída del cabello, hemorragias internas y depósitos de sangre (equimosis) en músculos y mucosas, trombosis venosa, mala cicatrización, infecciones secundarias, etc. En casos terminales puede llegar a la ictericia (aumento anormal de la bilirrubina), edema (acumulación de líquido extracelular), fiebre, shock y muerte.

Su curación es bien fácil: administrar vitamina C a los pacientes, por ejemplo con naranjas y limones, tal y como hacen en One Piece dándole zumo de limón al enfermo. Lo que ocurre es que históricamente no fue tan sencillo adivinar de qué se trataba el asunto cuando los marineros caían enfermos y costó encontrar la causa de sus males.

Así que ahora que ya la sabemos haremos bien en tomarnos nuestro zumito de naranja antes de que se le vayan las vitaminas, jeje (aunque sabemos que es un mito, pero nos encanta esa frase de madre).

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*Shonen: género o demografía de manga/anime comúnmente dirigido a una audiencia adolescente, donde abundan la acción, la aventura y los combates.

Científica y divulgadora en GarunaEffect

Licenciada en Biología, graduada en Ciencias Ambientales, con máster en Gestión de Ecosistemas y pedagoga. Presidenta y cofundadora de Garuna Effect, asociación de divulgación científica con la que hemos sido galardonados con el XVI Premio Creadores 20minutos. Así mismo, habitual colaboradora de actividades científico divulgativas con la Universidad del País Vasco UPV-EHU y ponente en diferentes eventos expositivos a nivel nacional. Entusiasta de la naturaleza y su funcionamiento ya que me parece la magia del mundo real, pero también de la ciencia ficción, la fantasía y los videojuegos. Compagino mis proyectos científicos con mi faceta deportiva como instructora de actividades dirigidas en el polideportivo de la Universidad del País Vasco UPV-EHU.

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