El método perfecto para que las deudas desciendan de forma rápida como en una 'avalancha'

Pareja comprobando sus finanzas personales
Pareja comprobando sus finanzas personales
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Pareja comprobando sus finanzas personales

Las malas situaciones o decisiones financieras pueden llevar en ocasiones a pedir préstamos como solución para salir del paso. Sin embargo, a algunas personas se les va de las manos y terminan con una elevada deuda que amenaza con perjudicar cada vez más su bienestar financiero.

Lo ideal para vencer el endeudamiento es amortizar todos los pagos en el menor tiempo posible y, para ello, hay diversas fórmulas que permiten acelerar el proceso, incluso si el tipo de interés de las deudas es considerablemente alto.

Precisamente, entre todas las herramientas existentes para saldar deudas hay una que se centra en este último caso: el método avalancha. Este mecanismo se basa en darle prioridad al pago de las deudas que tengan mayores tasas de interés hasta cancelarlas por completo.

Ahora bien, este método es recomendable para deudas con grandes intereses aparejados, normalmente superior al 15%, puesto que al ser tan elevado es preferible quitárselo cuanto antes. Si no cumple con esta característica tal vez sería más eficaz otro mecanismo.

El objetivo principal es deshacerse primero de la deuda con el capital más alto destinando lo máximo posible del presupuesto a la misma mientras se hacen pagos mínimos en el resto. Una vez saldada la primera, el proceso se repite con la siguiente hasta eliminar todas la deudas. 

Y es que, en la mayoría de los préstamos, los intereses suponen una parte importante de los pagos mensuales: cuanto más altos, mayor será el importe destinado a cubrir los costos del interés y menor la que corresponde al préstamo en sí.

Cómo llevar a cabo el método avalancha

- Elaborar un presupuesto para saber cuánto dinero puedes destinar al pago de la deuda con mayor interés.

- Hacer una lista con todas las deudas ordenadas de mayor a menor tasa de interés, añadiendo el pago mínimo requerido para cada una.

- Concretar cuánto dinero extra se puede abonar periódicamente en la primera deuda a resolver a la vez que se paga el importe mínimo de las demás deudas pendientes.

Tras realizar estos tres pasos, llega la hora de poner en práctica la fórmula. Para ello hay que destinar el mayor porcentaje de saldo al compromiso con el interés más alto hasta liquidarlo por completo, para después emplear el dinero que se había estado usando para los pagos de la siguiente deuda y así sucesivamente.

No es necesario aumentar la cantidad mensual cada vez que se cancele una deuda, sino que basta con mantener el presupuesto destinado a saldar la de mayor cuantía. Como las deudas irán de más altas a más pequeñas, cada vez que se termine con una la liquidación de la siguiente se hará de forma más rápida.

Si bien el método avalancha es útil para saldar deudas, es relevante tener en cuenta tanto sus pros como sus contras:

Ventajas: puede ayudarte a ahorrar dinero en intereses a largo plazo, pues evitas que las cuentas con los intereses más altos vayan aumentando tu deuda de manera indefinida. 

Desventajas: al ser una técnica a largo plazo, tiene una gran tasa de abandono. Hay ser paciente y entender que es un proceso lento, es decir, no ofrecerá una recompensa psicológica a corto plazo. 

Ejemplo

Supongamos que tienes las siguientes deudas:

- 5.000 euros por una tarjeta de crédito con una tasa de interés del 20%, donde el pago mínimo mensual es de 150 euros.

- 2.400 euros por un préstamos personal con una tasa de interés del 14%, donde el pago mínimo mensual es de 100 euros.

- 7.000 euros por un préstamo para la compra de un coche con un interés del 6%, donde el pago mínimo mensual es de 200 euros.

Para amortizar las deudas puedes destinar 600 euros al mes, de los cuales 450 irán destinados a los pagos mínimos. Siguiendo el método avalancha, los 150 euros restantes los abonarás en la deuda que tenga mayor interés, la del 20%, por lo que sumando el mínimo más el sobrante pagarás 300 euros cada mes para saldarla.

Cuando hayas dejado a cero el saldo pendiente de la tarjeta, utiliza el presupuesto que dedicabas a la misma para cubrir el siguiente pago, el del préstamo personal. Así, abonarías el pago mínimo de 100 euros más los 300 de la deuda anterior, con lo que destinarías 400 euros en total.

Cuando la hayas liquidado por completo ya podrás designar toda la partida acumulada al último pago con el interés más bajo, el del préstamo del coche. De esta forma, consigues ahorrar en intereses y eliminas tus deudas de forma mucho más rápida que haciendo solo los pagos mínimos mensuales.

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