El Tiranosaurio Rex pudo no lucir tan aterrador como se cree: un estudio sugiere que tenía labios

Jurassic Park, el tyranosaurus Rex quizás tenía labios.
Jurassic Park, el Tiranosaurio Rex quizás tuvo labios.
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Jurassic Park, el tyranosaurus Rex quizás tenía labios.

Un nuevo estudio revela que el Tiranosaurio Rex y sus parientes no parecían cocodrilos, con enormes dientes que sobresalían de sus fauces, como se muestra en Parque Jurásico. En su lugar, estos dinosaurios cubrirían sus mandíbulas con labios, más parecidos a los lagartos de nuestro tiempo, como se relata en la revista Science

"Se trata de una respuesta concisa a una pregunta que se lleva planteando mucho tiempo", afirma Emily Lessner, paleontóloga de vertebrados del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, y aunque ella no participó en el reciente estudio, no todos los expertos se muestran convencidos.

Tanto paleontólogos como paleoartistas llevan tiempo debatiendo si los terópodos -el grupo de dinosaurios carnívoros que incluye al T. rex tenían labios. Según Thomas Cullen, paleobiólogo de la Universidad de Auburn, las reconstrucciones realizadas por científicos en los años veinte y treinta los mostraban con carne sobre los dientes. Pero los medios de comunicación populares, incluida la película de 1993 Parque Jurásico, popularizaron los dinosaurios con dientes grandes y prominentes y sin labios. "Eso se convirtió en la percepción del público", dice Cullen. "Un terópodo enorme, con grandes cuchillos de carne saliendo de su boca".

Para ver si esa percepción tenía dientes, Cullen y sus colegas analizaron la relación entre la longitud del cráneo y el tamaño de los dientes de reptiles vivos, como los dragones de Komodo -que tienen labios y son parientes vivos de los terópodos-, así como de varios dinosaurios terópodos, como el Velociraptor y el T. rex. El equipo descubrió que los dientes de los terópodos no eran demasiado grandes ni demasiado largos para sus cráneos, como los de los lagartos vivos, por lo que no deberían de sobresalir de la boca.

A continuación, los investigadores se centraron en el esmalte. Compararon un trozo de diente de un terópodo 'Daspletosaurus' con el de un cocodrilo moderno. El diente de cocodrilo tenía una capa de esmalte mucho más fina en su parte externa (frente a la cara interna de los dientes que daría a la lengua) que el diente de dinosaurio, lo que sugiere que los dinosaurios probablemente tenían labios que protegían sus dientes de los elementos del exterior. 

Por último, el equipo buscó pistas comparando la anatomía craneal de diversos animales vivos y muertos. Aunque las aves son los parientes vivos más cercanos de los terópodos, éstas no tienen dientes, por lo que los investigadores compararon las características del cráneo de iguanas y lagartos monitor -ambos con labios- con las de dinosaurios y cocodrilos. Los cocodrilos tienen muchos agujeritos por todo el hocico que forman parte de su sistema sensorial. Los lagartos y las iguanas, sin embargo, presentan una única fila de grandes orificios sobre los dientes, llamados forámenes, por donde pasan los vasos sanguíneos y los nervios. 

Los cráneos de los dinosaurios se parecen mucho más a los de los lagartos e iguanas labiados, concluyen varios investigadores de Science, lo que sugiere que los dinosaurios terópodos también debieron tener labios.

Más allá de informar a los artistas sobre cómo representar con precisión un T. rex. en las películas, estos resultados son importantes para los investigadores que estudian el crecimiento, uso, desgaste y patología de los dientes, dice Cullen. Saber si los dinosaurios tenían labios también es clave para conocer su comportamiento alimentario, afirma.

"Es un gran primer paso", añade Ashley Morhardt, paleoneuróloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Louis. No obstante, señala que el estudio se basa en una muestra de pequeño tamaño -sólo un diente de dinosaurio y uno de cocodrilo, por ejemplo-, por lo que es probable que esté sesgado. "Los resultados son tentadores", afirma. "Pero me temo que necesitaremos más datos para decir algo con seguridad sobre el debate de los 'labios' del dinosaurio".

El debate sigue abierto

En estudios anteriores, los investigadores demostraban la hipótesis contraria

En 2017, Thomas Carr, paleontólogo de vertebrados del Carthage College, y su quipo demostraron que los terópodos tenían huesos faciales muy texturizados con un tacto similar al cuero arrugado, al igual que los cocodrilos, sugiriendo así, que los hocicos de los dinosaurios estaban cubiertos de escamas planas y no tenían tejido blando adicional, lo que significa que los dinosaurios no tenían labios. "No me parece convincente (el nuevo estudio)", declara Carr. 

Para zanjar definitivamente el debate, los investigadores tendrán que encontrar mejores pruebas físicas del aspecto real de los terópodos, afirma Carr. "Creo que llegará el día en que alguien encuentre la momia fósil de un tiranosaurio", afirma. "Pero mientras tanto, no lo sabremos realmente".

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