Bruselas evita felicitar a Meloni por su rotundo triunfo electoral y solo anticipa una "cooperación constructiva"

La líder del partido Hermanos de Italia (FdI), Giorgia Meloni, celebra el resultado de las elecciones generales italianas, en Roma.
La líder del partido Hermanos de Italia (FdI), Giorgia Meloni, celebra el resultado de las elecciones generales italianas, en Roma.
ETTORE FERRARI / EFE

No hubo sorpresas en las urnas italianas. Las encuestas no fallaron y, después de una atípica campaña electoral 'bajo la sombrilla', el ultraderechista Fratelli d'Italia se alzó con la victoria en las votaciones de este fin de semana, celebradas tras la caída del Ejecutivo de Mario Draghi el pasado julio. Los votantes han encumbrado a la líder de la formación posfascista, Giorgia Meloni, y la han convertido en la primera mujer en vencer unos comicios, con el 26,2%. Las felicitaciones de partidos afines no se han hecho esperar, pero la Unión Europea ha evitado valorar el resultado.

Tras el triunfo en las elecciones de la extrema derecha en el país por primera vez en la historia, la Comisión Europea (CE) ha tirado de manual de estilo y ha preferido no pronunciarse sobre el resultado de las elecciones, en las que la coalición formada por el partido de Meloni, la Lega y Forza Italia ha ganado con el 44,1% de los votos. "No comentamos nunca el resultado de elecciones nacionales", ha zanjado el portavoz jefe del Ejecutivo comunitario Éric Mamer.

Bruselas argumenta que la Comisión trabaja con los gobiernos surgidos de las urnas en los países de la Unión y "no será distinto en este caso", donde espera mantener una "cooperación constructiva con las nuevas autoridades italianas" cuando sea designado un nuevo Ejecutivo. Sin embargo, estas reticencias de las instituciones comunitarias a felicitar a los vencedores en los comicios no siempre han sido tales. Hace cinco años, el entonces presidente de la CE, Jean Claude Junker, felicitó a Angela Merkel por su victoria en Alemania y, en 2019, hizo lo mismo con Pedro Sánchez. Ese mismo año, el líder del Consejo Europeo, Charles Michel, trasladó su enhorabuena a Antonio Costa.

Después de la victoria de un partido tradicionalmente muy crítico con la Unión, que no aboga por una salida del bloque sino por una alianza de Naciones en la que los Estados miembros recuperen soberanía en detrimento de Bruselas, la Comisión no quiere ver en el resultado de los comicios un tirón de orejas de los italianos. "Ver en estas elecciones una especie de juicio sobre Europa me parece una simplificación extrema", ha advertido el portavoz comunitario.

Por su parte, el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, ha instado al futuro Gobierno italiano a respetar el plan de recuperación acordado entre las autoridades comunitarias y el Ejecutivo anterior de Draghi. Ahora bien, no quiso ir más allá de este comentario y evitó hacer consideraciones políticas, por lo que siguió la línea oficial expresada por Bruselas de confiar en que la cooperación con Roma esté basada en "posiciones serias".

Estas relaciones "constructivas" con Italia a las que aspira la Unión Europea son las mismas que desea el Kremlin, según ha asegurado a los periodistas el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov , cuestionado sobre la victoria del partido de Meloni. "Estamos listos para saludar a cualquier fuerza política capaz de superar la corriente principal establecida llena de odio hacia nuestro país", ha subrayado.

Vuelta de la derecha

Con este resultado del domingo, la derecha se convierte en favorita para volver a ocupar el Palazzo Chigi más de una década después de la caída del Ejecutivo de Silvio Berlusconi en 2011, en lo que supondrá un giro hacia el conservadurismo. Lo hace después de las elecciones con la participación más baja de la historia republicana (63,9%), nueve puntos menos que en los comicios anteriores en 2018. Los italianos han llegado a las urnas después de tres Gobiernos diferentes en la legislatura, el último de apenas 19 meses con Mario Draghi al frente.

Lejos de los resultados de Meloni, que ha multiplicado por seis los alcanzados en los comicios generales anteriores, han quedado las otras dos formaciones de la derecha, que presumiblemente gobernarán con ella y que formaban parte del Ejecutivo de Draghi: la Lega de Matteo Salvini, con un porcentaje de voto del 8,9%, y Forza Italia de Silvio Berlusconi, con un 8,3%. El primero, que aspiraba a alcanzar las dos cifras en el escrutinio tras haber sido segunda fuerza política en 2018, considera que no participar en el Gobierno de amplio espectro actualmente en funciones ha favorecido a Fratelli d'Italia.

No obstante, el cabecilla de la Lega ha apostado por la cooperación en un conglomerado de derechas en el que los líderes deberán ser capaces de hacer congeniar sus egos. "Ahora trabajaremos juntos por cinco años de estabilidad", ha dicho en una comparecencia durante la jornada poselectoral un Salvini que, acostumbrado a ser una estrella mediática, no pudo reprimir lanzarle un dardo a su aliada, al considerar que los italianos habían premiado "la oposición" de Fratelli d'Italia.

Por su parte, Berlusconi, a sus 85 años, ha conseguido su ansiado escaño en el Senado, del que se le había expulsado en 2013 tras su condena por fraude fiscal en su sociedad Mediaset. Ahora podría apuntar a la revancha, con la presidencia de la Cámara Alta en la nueva legislatura, que comenzará el próximo 13 de octubre.

Letta, la primera víctima de las elecciones

Mientras Salvini no dimite, a pesar de unos resultados por debajo de las expectativas, el líder del Partido democrático, Enrico Letta, ha anunciado su salida. Llamado hace un año y medio para rescatar a la formación, ha afirmado que no volverá a presentarse como candidato a dirigirla y que, en los próximos días, se acelerarán los trámites para el congreso previsto originalmente para marzo. Lo ha comunicado en una rueda de prensa en la jornada poselectoral, después de quedarse en el 19% del voto, por debajo del 20% fijado como meta. 

Como tercera fuerza política se ha situado el Movimiento 5 Estrellas (M5S), con un 15,6% de los votos. A pesar de haber reducido a la mitad el resultado de 2018, el líder de la formación, Giuseppe Conte, ha calificado de "gran remontada" estos números, después de haber participado en la caída del Gobierno de Draghi y haber sabido gestionar la campaña electoral y explotar el descontento del sur de Italia. Por detrás, en el 7,8% se ha estancado el conocido como 'tercer polo', la coalición constituida por Italia viva (partido del ex primer ministro Matteo Renzi) y Azione (del eurodiputado Carlo Calenda).

Las tres fuerzas -Partido democrático, Movimiento 5 Estrellas y el tercer polo- habrían podido conformar un bloque competitivo, capaz de pelearle la victoria a la derecha. Sin embargo, las diferencias entre las formaciones, patentes durante la legislatura y la campaña electoral han contribuido al contundente triunfo de Meloni.

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