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La muerte de Mahsa Amini, la mecha que ha reactivado en Irán el polvorín de una sociedad indignada

Enfrentamientos en Teherán entre manifestantes y la Policía, durante las protestas por la muerte de Mahsa Amin tras ser detenida por llevar mal puesto el velo.
Enfrentamientos en Teherán entre manifestantes y la Policía durante las protestas por la muerte de Mahsa Amin tras ser detenida por llevar mal puesto el velo.
STR / EFE

Se llamaba Mahsa Amini y solo tenía 22 años. Estaba de vacaciones en Teherán con su hermana, salió a la calle y acabó detenida. Su 'delito': no llevar bien puesto el velo. De la comisaría la trasladaron al hospital por un ataque al corazón y a los tres días falleció. Las autoridades lo atribuyen a que tenía problemas de salud y hablan de "incidente desafortunado" pero su familia lo niega y el suceso ha provocado una ola de protestas y altercados en una sociedad indignada por la falta de libertades y por una grave crisis política y económica. 

"Ha sido la gota que ha colmado el vaso", coinciden en destacar los expertos entrevistados por este diario. "En Irán la población es muy joven, está conectada con el mundo y con lo que ocurrió en la Primavera Árabe de 2011. Muchos de esos jóvenes se han ido del país y los que se quedan son prisioneros de una crisis económica tremenda. La inflación de los alimentos básicos está en el 60% y la mitad de la sociedad vive por debajo del umbral de la pobreza", explica Frederic Mertens, coordinador del grado en Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia (UEV). Agrega que las sanciones restablecidas por Estados Unidos en 2018 al no alcanzarse un acuerdo nuclear han provocado que Irán haya perdido un tercio de las ventas de crudo, gas o uranio. En un país "rico" la gente es consciente de no estar beneficiándose de esa riqueza.

No es la primera vez que el pueblo iraní se subleva en su historia más reciente y siempre ha sido reprimido con dureza. Ya lo hizo en 2009 por presunto fraude electoral y en apoyo del líder de la oposición tras los comicios que llevaron al poder a Mahmud Ahmadineyad. Diez años después, la ciudadanía volvía a movilizarse contra el aumento en un 200% del precio de los carburantes como argumento inicial y contra el Gobierno en general después. Entre medias, en 2018, hubo una réplica del #MeToo estadounidense cuando varias mujeres denunciaron abusos sexuales y acoso por parte de hombres del mundo de la cultura. 

"Fue otra ola del movimiento por la lucha de los derechos de las mujeres que lleva fraguándose décadas. Entonces también se las vio quitándose el velo en la calle, en el metro... La diferencia es que ahora parte de la población las apoya, hay hombres defendiéndolas. Las protestas han adquirido un componente de revuelta social y van más allá de las reivindicaciones feministas", añade Natàlia Queralt, periodista experta en Oriente Medio y analista en El Orden Mundial. Queralt considera que la llegada al poder hace un año del ultraconservador Ebrahim Raisi ha empeorado la situación. 

Para Amnistía Internacional la muerte de Masha supone un ejemplo de leyes que dañan la dignidad de las mujeres, que llevan a situaciones de detención y "con riesgo, una vez en comisaría, de torturas o incluso desapariciones forzosas". "El objetivo es que confiesen a la fuerza cosas que incluso no son reales para usarlas en un posible juicio. Y son aceptadas", denuncia Yolanda Vega, portavoz sobre Irán de la delegación española.

La conocida como Policía de la Moral, responsable del arresto de la joven, fue creada en 1979, cuando la Revolución Islámica derrocó al último sah, y durante décadas se ha ocupado de que se cumplan las estrictas normas impuestas para las mujeres.  Se prohíbe que lleven pantalones cortos, que vayan maquilladas, que luzcan un collar demasiado llamativo o un corte de pelo demasiado moderno. Y por supuesto el uso del hiyab debe ser riguroso. "Durante un tiempo, un Gobierno más reformador frenó el celo de esta policía pero regresaron los conservadores y reforzaron a la vieja guardia impidiendo cualquier movimiento de reforma", comenta el profesor de la UEV.

En este punto, la figura de Mahsa -mujer, joven y de minoría kurda- parece haber aunado los diferentes motivos de crispación. Encabezadas por la valentía de mujeres que se desprenden del velo y se cortan el cabello, las manifestaciones se han extendido por todo el país a gran velocidad y al grito de "libertad" y "muerte al dictador". Incluso en las universidades los estudiantes se están levantando como signo de una generación preparada que no encuentra oportunidades. Los enfrentamientos con los antidisturbios han dejado al menos 17 muertos según los datos oficiales, cifra que algunas ONG elevan a la treintena. 

Durante un tiempo, un Gobierno más reformador frenó el celo de la Policía de la Moral pero regresaron los conservadores y reforzaron a la vieja guardia

"Las protestas han llegado también a ciudades religiosas como Mashhad", señala Daniel Bashandeh, para quien estamos ante una "crisis del sistema". Este analista en Oriente Medio aporta un nuevo componente: "Las sospechas sobre el deterioro del estado de salud del ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo". "A diferencia de cuando murió su predecesor, Ruhollah Jomeini, ahora no se sabe quién será el sustituto y esto agrava el problema de legitimidad del sistema", subraya este hispano-iraní y augura una pugna entre la élite clerical y los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica. Esta rama de las Fuerzas Armadas, conocida como Pasdaran, aglutinó gran poder durante los mandatos de Ahmadineyad. 

Todo esto ocurre en un contexto internacional muy convulso, con una guerra en Europa y Rusia manteniendo un acercamiento con Irán en el marco de las negociaciones nucleares. Unas negociaciones que tomaron impulso en agosto pero que han vuelto a enfriarse "tal vez por la propia salud del líder supremo, que tiene la última decisión sobre ese pacto". Una posible ingerencia rusa, china o estadounidense no es descartable. "Irán siempre ha influido en la agenda presidencial de Estados Unidos, donde habrá elecciones al Congreso en noviembre y eso también contribuye", remarca Bashandeh.

¿Peligra el régimen?

Con todos estos mimbres preguntamos a los expertos si es posible que estas revueltas sociales tumben a los ayatolás. Todos responden que es complicado hacer predicciones y afirman que el problema radica en que no hay una cara visible que canalice la frustración

"Hay quien intenta hacer paralelismos con la revolución de 1979. Entonces las manifestaciones también empezaron en las ciudades y se extendieron por el país e igualmente el sector económico las apoyó. Pero a diferencia de aquel momento, cuando Jomeini aunó el malestar, ahora no hay una oposición que pueda hacerlo", lamenta Bashandeh, quien no descarta una imposición aún más dura del régimen y una Irán todavía más aislada. "No hay un líder ni un partido alternativo. Y la gente además ya no cree en la política. Sus preocupaciones van más allá de las cuestiones políticas o ideológicas. Necesitan pan y leche a precios razonables, un empleo, libertad para expresar su opinión o para usar internet", añade Mertens.

Los analistas sí hacen hincapié en que la ciudadanía está exigiendo un cambio y que "la calle ha perdido el miedo". Desde Amnistía Internacional España, su portavoz sobre Irán incide en que, "con picos más o menos visibles", desde hace años las mujeres vienen exigiendo que el uso del velo no sea obligatorio. 

"El movimiento lleva tiempo pero la represión es muy fuerte", indica Yolanda Vega, y al igual que ocurre con la opresión de las protestas, hace un llamamiento a la comunidad internacional para que "no permanezca callada". "Aunque quizás no sea muy visible, que ese movimiento siga activo supone una presión constante y nos insta a que desde fuera lo respaldemos y mantengamos la solidaridad", implora y recuerda que la represión contra las manifestaciones de 2019 dejó al menos 300 fallecidos, muertes que "todavía continúan impunes".

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