Rebeca Marín  Periodista y escritora

Diversidad, qué bonito nombre tienes

Halle Bailey en 'La sirenita'
Halle Bailey en 'La sirenita'
Disney

Diversidad proviene del latín diversitas. Hace referencia a la diferencia o variedad de cosas distintas. La diversidad cultural, por ejemplo, se refiere a la convivencia entre distintas culturas. Un término que permea cada vez más en nuestra sociedad y que, en los últimos tiempos, se ha convertido en recurrente. Hoy día, es difícil encontrar una serie o película que no incluya un personaje negro, una china, un indio, una lesbiana o un prota transexual...

Solo hay que fijarse en las series de más éxito en la última década. Los Bridgerton arrancaron con un príncipe negro guaperas o una reina negra basada, por cierto, en un personaje real de la historia de Inglaterra, y la segunda temporada ha incluido protagonistas indias. La nueva serie de El señor de los anillos cuenta con numerosos personajes negros y Juego de Tronos, que ya incluyó a uno de sus protagonistas con acondroplasia, el apuesto Tyrion, ha dado un paso más y muestra toda una casa de personajes con rastas africanas. Quien, a estas alturas, le explote la retina por ver esto y no a un dragón acurrucándose con una adolescente rubia, que me lo explique. Yo en mi vida convivo con más negros, chinas y lesbianas que con dragones. Por eso, la última polémica sobre la protagonista de La sirenita de Disney, que es negra, me sobrecoge. Ver cómo comentarios racistas se disfrazan de purismo historicista.

La última gira de Miguel Poveda se llama Diverso. Esta semana, cuando charlaba con él, hablábamos de serlo, de ser muchas cosas y, por qué no, de variar, de contradecirnos, de ser complejos, densos, y no planos y homogéneos como nos quieren. De ser diversos, porque, estarán conmigo, en que lo simple siempre es más manipulable.

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