Lorenzo Caprile desentraña los mensajes secretos que escondía en la ropa y las joyas la reina Isabel II: "Nada era por capricho"

La reina Isabel II, en una foto oficial.
La reina Isabel II, en una foto oficial.
GTRES

El fallecimiento de la reina Isabel II, uno de los iconos del siglo XX y XXI ha sacado a la luz muchos detalles sobre su figura, que fue la de una mujer fuerte, atada a los convencionalismos de la corona inglesa con rectitud. 

Esos convencionalismos impedían, por ejemplo, que se pronunciara sobre determinados asuntos o que se mostrara sensible o molesta. 

Sin embargo, en ese devenir calculador su atuendo no era una excepción y lo utilizaba para comunicarse y lanzar "mensajes" que podían ser fácilmente interpretados si se sabía a dónde mirar. 

El modista Lorenzo Caprile ha presentado en el FesTVal de Vitoria el que será su próximo programa, Coser y Contar, que se estrenará en Telemadrid en octubre y en el que hace un repaso de la historia de la ropa en Madrid. "Es un paseo por Madrid y por la comunidad desde un punto de vista original y nuevo, desde el punto de vista de la moda, la indumentaria y de tradiciones artesanales que se están perdiendo", explica.

Aprovechamos para preguntarle por el tema del momento, Isabel II y sobre cómo la monarca se vestía. 

"Isabel II manejaba muy bien ese único traje pero en todos los colores del universo, esos sombreros imposibles… pero todo obedecía a un porqué, no era por capricho", comienza apuntando Caprile.

"En un acto multitudinario, en este mundo globalizado en el que todos vestimos con grises y ocres, de repente había una señora vestida de naranja fosforito, y sabías que esa era la reina, destacaba", revela el modista.

"Como ella no podía decir nada, ni bueno ni malo, utilizaba mucho sus complementos, sus joyas y sus colores para emitir algún mensaje mudo", pone de manifiesto.

"Ayer me acordé de la boda de Guillermo y Catalina lucía un broche de esos de caerse, que da de comer a todos los que estamos aquí, pero que, como todas las joyas de la corona inglesa que tienen nombre, se llamaba El nudo del amor verdadero. Un nombre muy significativo para la ceremonia a la que estaba asistiendo", ejemplifica el modista.

Lorenzo Caprile también hace ver que en lo que viene estos días habrá una gran injusticia. "A mí no me gustaría estar en la piel de ninguna de las reinas consortes, presidentas y demás…", dice por la exposición que van a tener y los comentarios que vendrán después. 

"El mundo y la cultura siguen siendo muy machistas, es muy injusto que de los hombres no nos ocupemos, porque van todos con un traje de tres piezas negro, pero ya estamos haciendo elucubraciones sobre cómo vestirán las princesas, reinas y primeras ministras", expone.

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