Nueve de cada 10 ciclistas de Barcelona afirman que no tienen carril bici en todos los tramos de su recorrido habitual

Una persona circula en bicicleta por el carril bici de la calle Aragó de Barcelona.
Una persona circula en bicicleta por el carril bici de la calle Aragó de Barcelona.
AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Una persona circula en bicicleta por el carril bici de la calle Aragó de Barcelona.

Los kilómetros de carriles para bicicletas en Barcelona no paran de aumentar progresivamente, pero si se tiene en cuenta lo que afirman los ciclistas, todavía queda mucho por hacer. Según apuntan en un estudio que ha presentado este martes el Reial Automòbil Club de Catalunya (RACC), que incluye una encuesta a 800 usuarios de este vehículo, nueve de cada 10 (89%) no disponen en todos los tramos de su recorrido habitual de carril bici, zonas 30 u otros espacios específicos para ellos. 

Cuando no los tienen, señala el informe, el 59% circula por la calzada, pero el 26% usa aceras de menos de cinco metros de anchura, a pesar de que no está permitido. Hay también un 13% que cambia su recorrido y da más vuelta para encontrar zonas específicas para bicicletas, mientras que un 12% baja de la bici para continuar su itinerario.

Esta escasez de espacios para ciclistas, ha señalado la jefa de estudios de movilidad del RACC, Alba Rey, existe a pesar del "esfuerzo" del Ayuntamiento de Barcelona, que desde 2020 ha aumentado un 15% la "infraestructura ciclable". Esta es de 1.730 kilómetros, de los que 273 son de carril bici; 383, de calles en zona 30; 940, de calles 30; y 135, de plataforma única.

Pocos aparcamientos e inseguros

No existe el mismo esfuerzo municipal, sin embargo, ha lamentado Rey, a la hora de habilitar estacionamientos para bicicletas, pues estos se han incrementado solo un 0,1% en los últimos dos años. Hay 37.193 plazas, de las que 35.841 están en la calle (U) y el resto, en aparcamientos subterráneos o estaciones de transporte público.

El estudio,  refleja, además, que los estacionamientos al aire libre con forma de U únicamente los utiliza el 21% de los ciclistas, que los aprueba solo con un 5,3 sobre 10. Este porcentaje se reduce al 14% en los accesos a la ciudad, donde las plazas suspenden con un 4,9.

El escaso éxito de los aparcamientos en U se relaciona con el hecho de que reúnen el 82% de los robos de bicicletas o de sus componentes. El 8% se producen cuando las bicis están atadas al mobiliario urbano -no está permitido-; el 7%, en aparcamientos privados de casas; y el 3%, en parkings en el lugar de trabajo.

Según el informe-el cuarto barómetro RACC de la movilidad ciclista en Barcelona y sus accesos-, al 13% de los ciclistas le han robado alguna vez el vehículo o alguna de sus piezas. En la ciudad, el 49% valora positivamente los parkings masivos subterráneos de pago -a un precio razonable- para evitarlo, y en el área metropolitana, el 31%.

El estudio, por otro lado, destaca que el aspecto peor valorado de la infraestructura ciclista de la capital catalana es el diseño de los carriles en cruces y rotondas. En este sentido, Rey ha apuntado que algunos de estos espacios "no están muy bien resueltos" y que "generan miedo" porque son puntos donde se debe conocer qué conductores tienen prioridad y tener cuidado de que todo el mundo la respete".

Sanciones y siniestralidad

Según el informe, al 24% de los ciclistas le han multado alguna vez, porcentaje 15 puntos superior al de 2018 (9%), un aumento que el RACC atribuye a "un mayor control de las malas prácticas".

El 48% de los encuestados reconoce que se salta los semáforos; el 42%, que circula más rápido de lo permitido; y otro 42%, que no señaliza con antelación las maniobras con el brazo. Además, se ha incrementado el uso del teléfono móvil y de auriculares mientras se pedalea. No obstante, el 60% está a favor de sancionar en caso de incumplimiento de la normativa de circulación.

El 20% ha sufrido algún accidente, y el 39%, ha tenido algún susto en el último año, pero solo el 11% cuenta con un seguro específico de bici. Sin embargo, el uso de los elementos obligatorios de seguridad es general y un 47% de los ciclistas adultos lleva casco aunque es opcional. Y es que el 65% se siente vulnerable al circular por Barcelona, porcentaje que ha subido año tras año desde 2018, cuando era del 33%.

Los vehículos que generan más inseguridad a los usuarios de las bicicletas son, en este orden, las furgonetas, los autobuses, los patinetes eléctricos (los utiliza el 30,4% de los que circulan por los carriles bici, porcentaje que se ha multiplicado por tres en cinco años) y los camiones. El estudio señala que al 68% no le parece seguro compartir carril con el bus en calles con un límite de velocidad máxima de 30 kilómetros por hora y el presidente del RACC, Josep Mateu, ha defendido que se elimine esta práctica, prevista, por ejemplo, en la Via Laietana una vez termine su reforma.

Los carriles bici con más éxito

El informe también analiza cuáles son los carriles bici más usados de la ciudad y concluye que entre ellos están el del lado montaña de la Diagonal, el del Paral·lel y el de Provença. Entre los menos utilizados, se encuentran los de Ganduxer y Creu Coberta. El volumen importante de ciclistas en los de los accesos metropolitanos lleva al RACC a apostar por "la conexión de la red" entre municipios. En este sentido, el estudio refleja que cuatro de cada 10 usuarios del Bicing apuesta por un servicio público metropolitano de bicicletas de alquiler.

El perfil de los ciclistas

El documento analiza, asimismo, el perfil de los ciclistas, y señala que en su mayoría son personas jóvenes, de entre 21 y 40 años. El 54% de los que circulan por dentro de la ciudad son hombres, mientras que entre los que cambian de municipio son el 60%. El 69% de los ciclistas urbanos son trabajadores, y el 28%, estudiantes. Entre los que cambian de municipio, el 76% trabaja y el 20% estudia. El 27% de los que van en bicicleta al trabajo no tiene ningún incentivo por parte de la empresa.

Los conductores de bici hacen una media de 2,7 viajes al día, y antes de empezar a usar este vehículo, la mitad iba en transporte público; el 22%, a pie; y otro 22%, en coche o moto. Las bicicletas eléctricas se utilizan sobre todo para viajes largos, de más de 10 kilómetros o más de media hora.

Los ciclistas que hace menos de dos años que van en bici son el 41%, y entre los que están abonados al Bicing (servicio que recibe una nota de 6,5 sobre 10), representan el 56%. Esto significa, según el informe, que los sistemas públicos funcionan como impulsores de la movilidad en bicicleta, y cuando los usuarios comprueban su utilidad, muchos se pasan a una privada. 

145.000 desplazamientos diarios

En los últimos 11 años, los desplazamientos por la ciudad en bici han aumentado un 47% en días laborables, hasta llegar a casi 145.000 en 2021, todavía por debajo del récord de casi 160.000 en 2019, antes de la pandemia. Suponen el 3,3% de los que se realizan con cualquier medio de transporte. 

Los desplazamientos en bici de conexión con otros municipios han llegado a 18.500 al día y suben desde hace años, pero solo suponen el 1,1% de los que hay entre ciudades.

Recomendaciones del RACC

El presidente del RACC ha apostado por fomentar la formación y el conocimiento de la normativa básica de circulación entre los ciclistas. En este sentido, ha defendido que sea obligatorio "una especie de titulín" como el de la náutica, pero ha dicho que hablaron con el Servei Català de Trànsit y la Dirección General de Tráfico y "estaban más por la labor de que se enseñe en las escuelas". "No están suficientemente concienciados", ha lamentado.

Otras recomendaciones del RACC son eliminar los puntos conflictivos de la red ciclista, incrementar la conectividad entre municipios, crear una red de estacionamientos seguros o electrificar más el Bicing y aumentar su tiempo de uso con tarifa plana de los 30 a los 45 minutos.

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