Khadija Amin  Periodista

Exiliados de Afganistán

Protestas en Afganistán.
Protestas en Afganistán.
K.A.

Los afganos que huyen a países vecinos viven entre la explotación y el exilio. Tras la caída del anterior gobierno afgano, decenas de miles se vieron obligados a huir a los países colindantes, principalmente a Irán y Pakistán. Muchos aún vagan por sus calles e incluso aquellos que han encontrado trabajo viven con miedo constante.

Navid Najah tiene 22 años y era estudiante de la Facultad de Periodismo. Tras la toma del poder por parte de los talibanes, huyó de su hogar para ir a la vecina Irán. Miles más cruzan las fronteras de este país cada día.

"Me enfrenté a muchos problemas, estuve cerca de perder la vida. Llegué a Irán, gracias a Dios, tras seis días de pasar sed y malos tratos", narra Navid, "he considerado la muerte como una opción desde que dejé mi hogar, porque la manera en la que vinimos no era digna para un ser humano".  

"Los contrabandistas maltratan a los afganos que quieren cruzar la frontera. Pero tuve que pasar por ello porque el futuro que había imaginado en Afganistán había desaparecido", explica. Le pregunté por qué decidió irse de nuestro país: "fue porque llegó el régimen talibán y, por tanto, el desempleo, la pobreza y la opresión".

Navid cuenta que, desde que llegó a Irán, "me he vuelto como un prisionero que trabaja desde la mañana hasta la noche, unas 15 horas. Tenemos un futuro oscuro e incierto".

Me he vuelto como un prisionero que trabaja desde la mañana hasta la noche, unas 15 horas

El joven de 22 años dice que ha visto a miles de refugiados afganos que llegaban a Irán de la misma manera: "Vimos personas que no podían ayudarse entre sí; el esposo no podía asistir a su esposa, hermano o hermana. Era su propia vida la que estaba en juego. En lugar de cinco personas, nos metían en un automóvil a 13 o más y tardamos horas en llegar a nuestro destino".

Le preocupa cómo será su futuro. Cada vez que le hacía alguna pregunta al respecto, expresaba su dolor con una garganta llena de odio: "La mayoría de mis preocupaciones sobre el horizonte oscuro e incierto que tengo por delante; son preocupaciones sobre la imposibilidad de establecer una meta o un plan para una vida mejor. Los afganos no somos tan afortunados como el resto del mundo, que crece con mil bendiciones. Los afganos hemos enterrado nuestros sueños y avanzamos penando para sobrevivir".

Los afganos hemos enterrado nuestros sueños y avanzamos penando para sobrevivir

"Habrás visto escenas en las que mis compatriotas se aferraban al avión desesperados por salir de Afganistán y perdían la vida en el camino, ¿verdad?", describe más que pregunta Somayeh, una joven afgana en Teherán. Cuenta sus experiencias en los últimos meses y los dolorosos acontecimientos que presenció durante la transferencia del poder a los talibanes en Kabul.

Somayeh no es su nombre real. Trabajó como periodista en Afganistán durante tres años y lleva cinco meses viviendo en Irán con sus tres hijos. "Mis niños siempre tuvieron miedo de los talibanes. Por supuesto que lo tenían, siempre estábamos escondidos. Los talibanes simplemente toman a las chicas y mujeres jóvenes de los pueblos, las violan y matan ", explica. 

"Cuando veo que aquí nuestros jóvenes trabajan día y noche pero al final del mes solo se les paga lo suficiente para sobrevivir, pido a las Naciones Unidas que escuchen a los afganos lo antes posible". Somayeh, como miles de conciudadanos, está esperando una visa para viajar a un país de Europa. 

Mientras un representante de la ONU no nos dé una respuesta satisfactoria, seguiremos protestando

En la otra esquina, más de 2.500 familias en Pakistán también esperan sus visas. Han pasado más de dos meses desde que empezaron a protestar en Islamabad, frente al Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los Refugiados (UNHCR), con pancartas que dicen "o nos matan o nos salvan de esta desgracia". Sus demandas no han sido aún escuchadas. 

"Mientras un representante de la ONU no nos dé una respuesta satisfactoria, seguiremos protestando", afirma Abdul Sami, uno de los manifestantes. "Hasta que nuestras voces sean escuchadas, estaremos aquí por las noches, porque no tenemos otro lugar en el que vivir", añade su compañero Ghodsieh Atai.

En estas protestas, se ve a un gran número de niños pasando el día y la noche bajo la lluvia y el calor en las carreteras. Safiullah Soltani, activista de la sociedad civil, critica que la atención hacia los afganos ha disminuido desde la guerra entre Ucrania y Rusia.

Nunca olvidaré como escapé en la nieve con mis cinco niños esa noche de invierno y llegué hasta Pakistán

Zohreh Vahedi Akhtar es una activista por los derechos de las mujeres. En Kabul siempre alzó la voz junto a otras mujeres contra el régimen talibán. Hace más de 70 días que grita sin tienda bajo el sol abrasador. Ha estado en Pakistán durante seis meses, cuenta, y se vio obligada a huir con sus hijos con la ayuda de los vecinos después de que los talibanes fueran a su casa para arrestarla.

"Nunca olvidaré como escapé en la nieve con mis cinco niños esa noche de invierno y llegué hasta Pakistán", dice. Zohreh perdió a su madre, a su hermano y a su padre. Cuenta que estuvo en shock varios días y ha pasado por momentos realmente duros. 

Y ahora sigue estando en una mala situación en Pakistán. "Cuando  pregunto a otras familias sobre sus problemas, me duele cómo todos nos sentimos desplazados", lamenta Zohreh. "Nadie nos oye, nadie nos escucha. Por favor, ayúdennos porque estamos en una situación terrible".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento