El 'abrazo' de la UE a Ucrania despierta el recelo de los países que ya eran candidatos a la adhesión: "Hay que cumplir las promesas"

Los líderes de Albania, Macedonia del Norte y Serbia, en rueda de prensa.
Los líderes de Albania, Macedonia del Norte y Serbia, en rueda de prensa.
EFE

"La Unión Europea debe cumplir sus promesas pasadas antes de abrir la puerta a nuevos". Esta frase resume bien el recelo de los países de los Balcanes occidentales, candidatos a la adhesión a la UE, ante una situación que consideran injusta: al mismo tiempo que los Estados miembros añaden a Ucrania en la lista de espera, los procedimientos de Albania, Macedonia del Norte, Serbia y Montenegro se mantienen estancados. De hecho, la cumbre UE-Balcanes celebrada este jueves en Bruselas solo sirvió para que el enfado de los implicados aumentase.

Los líderes de los 27 dieron -en tiempo récord, pues Zelenski firmó la solicitud de adhesión el pasado 28 de febrero- el visto bueno por unanimidad, como manda el procedimiento, a que Ucrania se sume, siguiendo eso sí las recomendaciones marcadas en su informe por la Comisión Europea. Los jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en Bruselas, han otorgado también la etiqueta a Moldavia, por lo que ahora el conjunto de países aspirantes pasa a estar integrada por un total de siete: Turquía, Serbia, Montenegro, Macedonia del Norte, Albania, Ucrania y Moldavia. Mientras, Bosnia y Herzegovina y Kosovo siguen en un segundo escalón como candidatos potenciales.

En los Balcanes la sensación es de decepción y de mucho enfado. Así lo representó el primer ministro de Albania, Edi Rama. "No hagan como la Iglesia debatiendo sobre el sexo de los ángeles, mientras caía Constantinopla", sostuvo en rueda de prensa, en la que los líderes calificaron la cumbre como "histórica, pero para mal". Tirada, de hecho, siente "pena" porque no se hayan producido avances de ningún tipo, y estuvieron a punto de boicotear el encuentro. Pero, ¿cuál es la situación real de los países balcánicos respecto a la UE?

El caso de Macedonia del Norte es el más llamativo de todos. Es país candidato desde hace 17 años, y su proceso se ha estancado hasta tal punto que los Estados miembros no han dado ni siquiera luz verde al inicio de las negociaciones. "La UE tiene que cumplir con las promesas pasadas", avisó su primer ministro, Dimitar Kovačevski. Hasta ahora, Skopje ha tenido que superar numerosos obstáculos. El primer veto, por cuestiones de tipo histórico, fue el de Grecia, que derivó en un cambio de nombre por parte del país candidato. Superado también el bloqueo de Francia, contraria hasta ahora a la ampliación de la UE, Macedonia del Norte afronta todavía el 'no' de Bulgaria, de nuevo bajo la premisa histórica y cultural, según Sofía. De hecho, el Gobierno búlgaro considera que su luz verde tiene que estar respaldada por el Parlamento Nacional, que este viernes votó ya a favor de levantar el veto, aunque Macedonia puede rechazar el documento que proponga Bulgaria.

Albania, por su parte, sufre es un daño colateral, pues su camino hacia la adhesión va de la mano del macedonio. "Es importante decir la verdad, no es simplemente Bulgaria. Es una desgracia pero no es solo Bulgaria. El problema es el proceso viciado de ampliación y Bulgaria es la expresión más clara", se quejó el primer ministro albanés, Edi Rama. A Albania se le concedió el estatuto de candidato en 2014 pero los avances han sido muy lentos (y escasos) desde entonces. Sobre Tirana no pesa ningún veto en sí y el cabreo en el Gobierno es cada vez mayor. "Esta cumbre ha sido histórica, pero para mal", se quejó Rama tras verse con los 27.

Es importante decir la verdad, no es simplemente Bulgaria. Es una desgracia pero no es solo Bulgaria. El problema es el proceso viciado de ampliación y Bulgaria es la expresión más clara

En todo caso, hay dos países candidatos que sí tienen las negociaciones para la entrada ya abiertas. Pero en concreto Serbia se encuentra en un punto complicado. La equidistancia del Gobierno de Aleksandr Vucic con respecto a Rusia -el país no ha impuesto sanciones contra el régimen de Putin en el marco de la invasión de Ucrania- despierta muchos recelos en la Unión Europea. El propio Vucic denunció este jueves presiones para que Belgrado adopte medidas, algo a lo que se ha cerrado. En todo caso, las negociaciones de adhesión se iniciaron en enero de 2014, en la primera reunión de la Conferencia de Adhesión con Serbia a nivel ministerial. Desde entonces se han celebrado en Bruselas trece encuentros de este tipo. De los 35 capítulos de negociación se han iniciado negociaciones sobre 22 capítulos, de los cuales 2 ya se han cerrado provisionalmente.

Pero el candidato que más avanzado tiene su procedimiento es Montenegro, aunque eso en la práctica no le asegure nada. Su candidatura fue aprobada en el año 2010 y en la actualidad se han iniciado negociaciones sobre treinta y tres capítulos, de los cuales tres ya se han cerrado de manera provisional. Las negociaciones se iniciaron hace ya diez años y los avances de Montenegro han ido a buen ritmo dado el contexto, con un total de catorce reuniones a nivel ministerial. El objetivo del Consejo, según se recogió en el último encuentro (a finales de 2021), es ahora revitalizar el proceso de adhesión y mantener "una mayor atención a las reformas fundamentales y a la orientación política".

Turquía, por último, representa el cuento de nunca acabar en el debate sobre la ampliación. O por lo menos es el ejemplo de cómo un proceso puede quedar suspendido por los siglos de los siglos. El país otomano es candidato ni más ni menos que desde 1999 y las negociaciones llevan años congeladas. ¿Por qué? En parte porque el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan da pasos hacia atrás en el cumplimiento de las reformas (tal como avisa un reciente informe del Parlamento Europeo) y en parte porque no hay ningún interés en el bloque comunitario por tener a Turquía dentro. En caso de ser miembro, el país se convertiría en el mayor por extensión, por lo que pasaría a ser uno de los más favorecidos por delante de Alemania o Francia.

El primer punto para poder ser Estado miembro de la UE es cumplir con los llamados criterios de Copenhague, que exigen tres cosas: la existencia de instituciones estables que garanticen la democracia, el Estado de derecho, el respeto de los derechos humanos y el respeto y la protección de las minorías; la existencia de una economía de mercado en funcionamiento y la capacidad de hacer frente a la presión competitiva y las fuerzas del mercado dentro de la UE; y la capacidad para asumir las obligaciones que se derivan de la adhesión, incluida la capacidad para poner en práctica de manera eficaz las normas, estándares y políticas que forman el acervo comunitario, y aceptar los objetivos de la unión política, económica y monetaria. Además, los 27 especifican que hay que tener en cuenta "la capacidad de la UE para aceptar a nuevos miembros".

En todo caso, el procedimiento de adhesión consta de varios capítulos que abarcan un total de seis áreas: derechos fundamentales, mercado interior, competitividad y crecimiento inclusivo, agenda verde y conectividad, recursos, agricultura y cohesión, y relaciones exteriores. Los capítulos se abren y se cierran una vez que se cumple con su contenido y siempre que haya unanimidad en el Consejo para ello, pero pueden bloquearse y mantenerse parados sine die.

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