Juan de Oñate analiza en 'Summa Mortis' "la interpretación que se ha hecho de la muerte a lo largo de la historia de la pintura"

Juan de Oñate es historiador del Arte y novelista
Juan de Oñate es historiador del Arte y novelista
Adolfo Ortega
Juan de Oñate es historiador del Arte y novelista

Cuando Juan de Oñate (Madrid, 1975) descubrió a Walter Sickert, un pintor de origen alemán que vivió obsesionado por la figura de Jack el Destripador en el Londres de finales del XIX, hasta el punto de que algunas teorías especulaban con que pintor y asesino fueran la misma persona, encontró el punto de partida para una novela que relaciona el arte con la muerte. Así comenzó a fraguarse Summa Mortis  (Larrad Ediciones, 2022) novela de Juan de Oñate, que tiene el poder seductor de vincular lo más excelso con lo más siniestro, la belleza creativa con la destrucción, en una intriga policíaca donde retrata un puñado de complejos personajes en el Madrid actual.

El exhibicionismo lúdico del asesino

El caso de Jack el Destripador fue el primero cuyos acontecimientos se siguieron en directo -comenta el autor del libro- generando interés y morbo, algo que la prensa supo explotar en su beneficio. Aunque es cierto que, como los crímenes estaban limitados a las prostitutas, la sociedad lo veía como un problema un tanto distante”.

La novela Summa Mortis relata una serie de asesinatos atribuidos a un homicida muy específico, que añade un componente lúdico a su modo de actuar. “Se trata de un tipo de criminal que tiene necesidad de demostrar un estatus cultural y reivindicarse socialmente. Su ego le lleva a establecer un juego en el que siempre quiere ir por delante de los investigadores y parecer más listo que ellos”.

Portada de 'Summa Mortis' (2022) última novela de Juan de Oñate
Portada de 'Summa Mortis' (2022) última novela de Juan de Oñate
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Los hallazgos de cadáveres van sucediéndose de manera aparentemente aleatoria, aunque en ellos se advierten elementos que nos remiten a un macabro nexo artístico. En la búsqueda del asesino confluye la investigación oficial, emprendida por la policía, con las pesquisas que realizan otras personas que no forman parte del cuerpo policial. Se trata de la figura del investigador 'amateur', que bien por sus conocimientos de arte o por el dominio de las redes sociales, en este caso pueden contribuir a la resolución del enigma que plantea Summa Mortis. “Quería mostrar que las visiones populares son distintas a las profesionales y a veces complementarias. La manera en que accedemos a la información no es la misma por las dos vías”.

Este asunto enlaza con la sobreabundancia de información a la que podemos acceder en internet y a la falta de criterio para establecer cuál de ella resulta útil, de manera general. “Antes el filtro lo ejercía el periodismo, diferenciando lo que era noticiable y estableciendo una jerarquía en la información, pero ahora la multiplicidad de canales hace que la importancia se la dé directamente la sociedad. Lo preocupante es que ahora no se puede exigir responsabilidad de que algo publicado sea cierto y verificado”.

La doble cara de los personajes

La novela perfila de manera muy aguda algunos personajes que, en su variedad, ofrecen una doble cara que Oñate revela a lo largo de las páginas, componiendo una sólida descripción de los mismos, con sus contradicciones, complejos y frustraciones. Sito Orozco es un 'influencer' que podría ejemplificar un modelo de triunfador actual bastante hueco, en el que en realidad sólo hay fachada. “Nosotros estereotipamos el modelo de triunfador, pero no asumimos que el personaje manda sobre la persona. Sito es un personaje que tiene que elegir entre vivir la realidad o la ficción y elige la ficción porque se desenvuelve mejor ahí. Se trata de un juego en torno a la verdad. He incluido una cita de Serrat para abrir el libro: ‘Nunca es triste la verdad / lo que no tiene es remedio’. No aceptamos que la realidad es como es, la queremos vestir y decorar. No queremos descubrir la verdad porque preferimos la comodidad de la mentira. Es más agradable y no queremos ver los bajos fondos”.

Walter Sickert, 'The Camden Town Murder ' (1908)*oil on canvas
*25.6 x 35.6 cm
*signed b.r.: Sickert
*ca 1908
Walter Sickert. 'The Camden Town Murder ' (1908)
Public Domain

Dos personajes principales (Gonzalo Burdiel y Patricia Argüelles), pertenecientes al grupo de homicidios de la policía , con diversos lastres que les condicionan, le permiten a Oñate reflejar un tipo de profesional muy especial. “Los inspectores de policía tienen que seguir rutinas establecidas y han de ser muy fríos. Deben establecer una separación clara entre el bien y el mal que no admite matices. Por otra parte, no pueden involucrarse personalmente en los casos porque, de otro modo, no podrían ejercer la profesión. El asesino en serie también puede buscar romper esa barrera para desestabilizar al investigador”.

Paula Fierros es quizás el personaje en el que Juan de Oñate pueda verse reflejado en cierto modo. Ella es profesora de Filosofía y Letras, y experta en Arte. Desarrolla una especie de tesis doctoral a través de una novela que vincula a Jack el Destripador con el pintor Sickert, con la libertad que le proporciona la ficción. Las circunstancias hacen que su libro tenga una repercusión social tremenda, lo cual condiciona los meandros por los que fluye la obra de Oñate. “Ella intenta demostrar una teoría de la que está convencida, pero no ha reunido suficientes pruebas para plantear una tesis. A mí me pasó también en mi primera novela, El Efecto Peruggia, donde quería circunscribirme a los hechos estrictos del robo del cuadro 'La Gioconda', pero para contar una historia necesitas forzar un poco la realidad, exagerarla para que resulte atractiva y llegar mejor. Así que decidí dividir la novela en dos partes diferenciadas”.

Atrapados en las redes sociales 

Las redes sociales son un elemento también presente en la trama de esta novela, que esconde numerosas problemáticas de la vida actual. “Son el aire que respiramos y no podemos luchar contra ellas. La autoestima se mide en ‘likes’ y esa aceptación social normalmente premia lo más radical, al que más llama la atención.

En lo relativo al uso que los asesinos en serie pueden hacer de estas redes, Oñate piensa que “la exhibición pública permanente, para un desequilibrado de este tipo, tiene mucho interés. Es la manera de acceder a la gente y, por otra parte, le facilita una proyección pública”.

Walter Sickert. 'Jack the Ripper's Bedroom' (1907)
Walter Sickert. 'Jack the Ripper's Bedroom' (1907)
Manchester City Gallery (Public Domain)

En este mundo virtual confluimos varias generaciones que nada tienen que ver ni en el uso ni en las aplicaciones empleadas. “El teléfono te recuerda lo que hiciste hace cinco años y con quién lo hiciste, incluso si esa persona ya no está en tu vida. Facebook es un cementerio de información donde la juventud ya no está”.

Esto nos lleva al asunto de la privacidad, donde el autor observa diferencias claras entre generaciones y riesgos mayúsculos para los jóvenes y niños en la actualidad: “Un punto importante es hasta dónde queremos mostrar nuestras vidas. Algunos creemos que la privacidad tiene un valor, pero los jóvenes no acaban de entenderlo así. Uno de los fenómenos más preocupantes en la actualidad es el número de suicidios en niños, sobre todo de niñas. Antes nosotros al salir del colegio encontrábamos un tiempo de relax en casa, un refugio, pero ahora siguen conectados todo el tiempo”.

Tras toda novela negra subyace el tremendo poder de atracción, la oscura fascinación que ejerce el asesinato en los lectores o espectadores. ¿Por qué nos atrae tanto el asesinato? le pregunto a Juan. “Porque es el fin de todo. Cambia radicalmente la realidad. Además en esta novela hay una aleatoriedad en la elección de las víctimas que generaba preocupación social y pánico en último término”. Finalmente, pero no en la última página -lo cual es de agradeder-, el enigma se resuelve y las piezas encajan.

Jacques-Louis David. La muerte de Marat, 1793.
Jacques-Louis David. La muerte de Marat, 1793.
Public Domain

La conversación llega al asunto de la responsabilidad de los medios de comunicación en el seguimiento de los asuntos criminales, fomentando en algunos casos el morbo hasta extremos como los de algún periódico londinense que publicó, en la época de Jack el Destripador, notas atribuidas al asesino que realmente fueron escritas por un periodista detrás de un perchero. “La responsabilidad de los medios es importante. La prensa está para contar las cosas, pero sin regocijarse en el morbo. Hay que contarlo y profundizar en el perfil del asesino, porque el efecto llamada es inevitable”. Un efecto llamada que, está comprobado, afecta especialmente al problema de los suicidios, antes mencionado.

El periodismo en transformación

Finalmente, y ya como epílogo jugoso centrado en el mundo del periodismo -aunque exceda el terreno de la novela-, acabamos apuntando al sensacionalismo que siempre amenaza la labor de los medios y el modo de no sucumbir a su tentación. “¡Esa sería la clave de bóveda! Para ello, el periodismo debe solucionar su financiación. Se ha dado gratis durante mucho tiempo una información que es muy costosa. Ahora hemos decidido dar la vuelta a este sistema, pero lo estamos haciendo de manera poco planificada y estructurada. Si un medio individual no tiene resuelta su financiación y depende del número de lectores que entren a una noticia concreta, se puede caer en el sensacionalismo”.

Juan de Oñate es el autor de la novela negra 'Summa Mortis'
Juan de Oñate es el autor de la novela negra 'Summa Mortis'
Adolfo Ortega

No se trata de un problema específicamente español, pero Juan observa diferencias en nuestro entorno próximo. “Esto no pasa en otros países, por ejemplo en Francia, porque hay una serie de fundaciones y empresas que sustentan ciertos medios. Pueden surgir conflictos de intereses, pero hay una capacidad de actuación distinta. En España damos tumbos permanentemente, y además el periodismo está perdiendo influencia, porque no se conservan los lectores. Nuestra generación debería estar pagando un periódico todos los meses, pero la gente no paga porque observa que están sesgados, polarizados y parece buscarse más bien un suscriptor en los extremos”

El autor y director de la Asociación de Periodistas Europeos no se esconde a la hora de proponer soluciones: “Si consiguiéramos proporcionar una plataforma única, una especie de Spotify  de prensa que permitiera, pagando una cantidad al mes, acceder a todos los medios, esto obligaría a moderarse, abandonar los extremos y buscar la calidad”. Ahí queda la teoría, esperemos que pueda demostrarse cierta.

Juan de Oñate

Juan de Oñate Algueró

  • Madrid, 1975.
Licenciado en Geografía e Historia (especialidad de historia del Arte) por la Universidad Autónoma de Madrid, en la actualidad dirige la Asociación de Periodistas Europeos, una entidad de interés público compuesta por cerca de 160 periodistas comprometidos con la defensa de las libertades y la construcción europea.
Es autor de la novela 'El Efecto Peruggia' (Entrelíneas editores, 2019, y Ediciones Lastarria y de Mora, 2022), y de ensayos como 'V Centenario de Leonardo Da Vinci. Cuatro aproximaciones actuales al genio del Renacimiento' (Embajada de España en Italia – Museo Leonardino de Vinci) o 'Fenómeno mediático y sociológico en torno a La Gioconda y a la copia del Museo del Prado' (Museo del Prado, 2021).
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