Los mejores momentos, sus clásicos y la gran polémica de Ellen DeGeneres en el adiós de su programa

'Ellen DeGeneres' en 'The Ellen DeGeneres Show'.
Ellen DeGeneres en 'The Ellen DeGeneres Show'.
WARNER BROS

Se rodó el pasado 28 de abril donde siempre, en los estudios de Warner Bros. en Burbank, California, pero se emitirá el próximo jueves 26 de mayo. Ese día, y más de 3.200 programas después, dirá adiós The Ellen DeGeneres Show, un espacio que ocupaba el daytime de la NBC desde que saliese en antena por primera vez el 8 de septiembre de 2003. Un final tosco y a buen seguro olvidable, después de que la audiencia comenzase a darle la espalda tras la enorme polémica suscitada por las quejas de sus trabajadores.

Estos, en gran cantidad, acusaron a la presentadora, icono de la televisión norteamericana y referente de la comunidad lésbica, de un "ambiente tóxico" de trabajo, con abusos de poder casi en cada grabación, trato despótico y malas formas con sus empleados. Con su imagen empañada después de 17 temporadas, se optó por hacer una más, la última, y cerrar esta etapa. "Ellen ha estado llorando... Estas pocas semanas previas al final han sido muy emotivas", ha señalado una fuente a Page Six sobre las grabaciones que aún quedan por llegar al público.

Lágrimas que compartirá en el show final con quienes estuvieron en el primero, invitadas de renombre como son Pink y, sobre todo, Jennifer Aniston, de quien dicen que nada más entrar en plató se puso a llorar y corrió a abrazar a Ellen, que ha estado acompañada en las dos semanas de grabación de los programas que restan por su esposa, la actriz Portia de Rossi, de 49 años de edad (Ellen cumplió en enero 64), y por su hermano Vance DeGeneres.

Cuando lo grabaron, la presentadora escribió en su Instagram: "Cuando comenzamos este show, en 2003, el iPhone no existía. Las redes sociales no existían. El matrimonio homosexual no era legal. Vimos cómo cambiaba el mundo, a veces para mejor, a veces no. Pero pase lo que pase, mi objetivo siempre fue que el programa fuera un lugar donde todos pudiéramos reunirnos y reír durante una hora. Ser invitada a vuestras vidas ha sido el mayor privilegio de la mía y me ha brindado una alegría increíble. Gracias. Gracias. Gracias".

Esos espectadores se acostumbraron a ver ciertas ideas y ciertos gags que, dependiendo de la celebrity de turno a quien le tocara, se podía o no convertir en un momento icónico. Hablamos, por ejemplo, de los sustos. La mayoría de veces no, pero cuando ocurría, el invitado o la invitada no podía reprimir el grito. Algo básico pero que funcionaba porque la entrevista nunca giraba hacia ese sentido: el susto llegaba, la estrella gritaba, Ellen reía y la entrevista continuaba como si nada hubiese pasado. Selena Gomez, Justin Bieber, Emily Blunt, Halle Berry, Taylor Swift, Jake Gyllenhaal...

Igualmente las cámaras ocultas, un clásico de la televisión, hacían las delicias de la audiencia. A veces era algo que ocurría en el bakcstage del propio programa pero, sin lugar a dudas, algunos de los momentos más desternillantes del programa los ha dado el pinganillo. Las estrellas, como recientemente, por ejemplo, Meghan Markle, salían a la calle y recibían órdenes directas de qué decir o qué hacer de la propia Ellen, como Emma Watson tenía que contratar una nanny para ella misma, Adele tenía que comer hierba mientras pedía un batido o uno de los favoritos de la propia presentadora: Dennis Quaid gritando que es Dennis Quaid en mitad de un Starbucks.

Otro de los grandes momentos que esperaban los amantes de los cotilleos, aunque fueran únicamente hipotéticos, era el ¿A quién prefieres?. A la celebrity en cuestión se le daban otros dos nombres de estrellas y tenía que decidir con quién quedarse, ya fuera en base al físico o, bueno, a cosas de celebrities. Así, Rihanna prefería a Brad Pitt antes que a George Clooney y a Taylor Lautner antes que a Robert Pattinson, Jennifer Lopez escogía a Leonardo DiCaprio por encima de Jamie Foxx o, en ocasiones, los compañeros y las compañeras de reparto escogían por una estrella soltera, como Nicole Kidman y Margot Robbie decidiendo por Charlize Theron, a quien se le escapó que Kidman sí que tuvo una cita con Lenny Kravitz.

Y de un presumible entretenimiento entre amigos, a otro. Porque otro de los momentos estrella en The Ellen DeGeneres Show era el Yo nunca, que no necesita explicación y que a veces daba lugar a compañeros de juego tan jugosos como cuando Gwyneth Paltrow, Johnny Depp y Paul Bettany admitieron al unísono haber tenido sexo en un avión o Snoop Dogg reconociendo que estaba fumado.

Y ya por último, cuando el programa se convertía en una especia de Sorpresa Sorpresa y tanto fans anónimos como estrellas vivían uno de sus momentos más emotivos. O incluso cuando los vivían no sabían cómo reaccionar, como la niña pequeña a la que ver a su ídolo, Adam Levine, le hizo todo el tiempo tan nerviosa que prefirió quedarse en los brazos de su madre y no mirar al cantante de Maroon 5.

Un vídeo, por cierto, que ha llegado a ser visto por 114 millones de personas, lo que da una idea de la magnitud del programa que se acaba y en el que, sobre todo, primaron las entrevistas. A veces, las estrellas llegaban a abrirse completamente y, en otras ocasiones, daban grandes exclusivas: ¿Cómo si no el mundo iba a saber que a Keanu Reeves le gustaba Sandra Bullock y que a Sandra Bullock le gustaba Keanu Reeves cuando rodaron Speed y que ninguno se lo dijo al otro por timidez?

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