La agitada 'vida en muerte' de Cristóbal Colón: los restos del almirante han dado muchos tumbos desde 1506

Retrato de Cristóbal Colón.
Pintura que muestra a Cristóbal Colón: en realidad no se conocen retratos auténticos.
ARCHIVO

En cualquier guía turística de Valladolid, ciudad que fue capital del reino durante unos años, se recuerda que "aquí murió Colón". El "descubridor" de América murió en la capital castellana en 1506 y allí fue enterrado. 

En Valladolid está la Casa de Colón. Pero durante siglos no se ha sabido nada de esa tumba primera de Cristóbal Colón; tan solo que estuvo en el convento de San Francisco, hoy desaparecido, en la muy céntrica calle Constitución de Valladolid. La noticia ahora es que un equipo de investigadores ha confirmado el lugar exacto de la primera tumba del almirante.

Y decimos primera porque el pobre Colón dio tantas vueltas muerto como vivo. "Esos restos han viajado mucho y sufrido muchos avatares: terremotos, guerras, engaños...", ha contado Consuelo Varela, americanista que ha dirigido la Escuela de Estudios Hispano-Americanos y el Real Alcázar de Sevilla.

Esos restos han viajado mucho y sufrido muchos avatares: terremotos, guerras, engaños..."

Tanto viajaron sus restos entre los dos lados del Atlántico que hoy tenemos, no una, sino dos tumbas. Este fue el viaje (de los restos) de Colón.

De Valladolid a Sevilla

Colón muere en Valladolid, donde residía en aquel momento, el 20 de mayo de 1506. Se cree que la causa fueron complicaciones derivadas de una gota o de la artritis que arrastraba desde hacía años. A su cuerpo se le aplicó la llamada descarnación (para conservar el cadáver se quitaba la carne de los huesos).

Calle Constitución de Valladolid, en Google Maps.
Calle Constitución de Valladolid, donde podría estar la sepultura.
GOOGLE MAPS

Sus restos fueron enterrados en la antigua capilla de Luis de Cerda, del convento de San Francisco. Allí estuvieron durante tres años. Enterrarse en ese convento de Valladolid era un signo de "respeto" y de estatus, ha explicado Marcial Castro, investigador, historiador, genealogista y experto en todo lo relacionado con el almirante. Pudo pasar sus últimos días más o menos solo, más o menos olvidado por la Corte, pero Colón murió rico.

Enterrarse en ese convento de Valladolid era un signo de respeto y de estatus"

En 1509, los restos del 'descubridor' son trasladados a la capilla de Santa Ana del Monasterio de la Cartuja en Sevilla. Simón Verde, un mercader florentino, amigo de la familia, se encargó del traslado.

Patio del claustro del Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, en Sevilla, donde estuvo enterrado Colón.
Patio del claustro del Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, en Sevilla, donde estuvo enterrado Colón.
WIKIPEDIA/José Luis Filpo Cabana

De Sevilla a Santo Domingo

Pero 14 años después, un hijo de Colón decide que no, que su padre debe tener eterno descanso en el continente que "descubrió". En 1523, a la muerte de Diego Colón, se lee su testamento y éste dispone que sus restos descansen en la República Dominicana, en la catedral de Santo Domingo... junto a los de su padre.

Catedral de Santo Domingo, en la República Dominicana.
Catedral de Santo Domingo, en la República Dominicana.
WIKIPEDIA/Mariordo

Del traslado se encarga la viuda de Diego, la virreina María Álvarez de Toledo y Rojas. El rey Carlos I autoriza la salida de los restos de Colón desde Sevilla a la capilla mayor de la catedral de Santo Domingo. Aunque hay varias versiones sobre la fecha exacta, se sabe (por el testamento de María) que los restos del almirante ya descansaban en ese templo de la República Dominicana en 1548. Y sí, esta vez descansaron... durante más de dos siglos.

Colón y el líder de los rebeldes irlandeses

  • Colón fue inicialmente enterrado en Valladolid, en el convento de San Francisco. Lo curioso del caso es que en ese mismo lugar se buscan también los restos de 'Red' Hugh O'Donnell, líder de la rebelión irlandesa contra la invasión inglesa a finales del siglo XVI. El príncipe rebelde murió repentinamente en Simancas. Felipe III le dio un entierro con honores reales y recibió sepultura en la Capilla de las Maravillas del desaparecido convento de San Francisco. De momento, la búsqueda de sus huesos ha resultado infructuosa.

De Santo Domingo a La Habana

El dulce sueño de Colón se ve interrumpido en 1795. El Imperio español empieza a hacer aguas. España cede la Isla de La Española (Santo Domingo) a Francia y por ello se toma la decisión de trasladar los restos a La Habana. Allí estarán, en un nicho en una de las paredes laterales de la Catedral de la capital cubana. Aunque la idea no era esa.

En La Habana se iban a levantar dos obras escultóricas para conmemorar el IV centenario del viaje de Colón. En 1891 se hace el encargo al arquitecto y escultor Arturo Mélida. Las esculturas se elaboran en España y se mandan a Cuba. Sin embargo, en octubre de 1892, los monumentos no pudieron ser inaugurados. Se postergó todo hasta el 20 de marzo de 1898. Pero para entonces la isla, en plena guerra por su independencia, no está para celebraciones y los restos de Colón siguieron en el nicho de la catedral.

De La Habana a Sevilla

Ahora sí, es el fin del Imperio. En agosto de 1898, tras la entrada de Estados Unidos en el conflicto, España pierde Cuba. Los restos de Colón son embarcados junto al sepulcro escultórico de Mélida en el vapor Conde de Venadito el 12 de diciembre de ese año. Llegan a Cádiz y desde allí a Sevilla. Es en la catedral hispalense donde se emplaza todo el conjunto, es lo que se conoce como catafalco, según lo planeado por el arquitecto y escultor.

En 2006 un estudio del ADN confirmó que sí, que aquellos huesos eran los del almirante
Sepulcro de Colón, en la Catedral de Sevilla.
Sepulcro de Colón, en la Catedral de Sevilla.
WIKIPEDIA/Pepe Becerra

Y allí sigue el 'descubridor'. Porque aunque hubo dudas de si los restos correspondían o no a Cristóbal Colón, como pasa siempre con las momias de los grandes personajes de la historia, en 2006 un estudio del ADN confirmó que sí, que aquellos huesos eran los del almirante. Eso sí, lo que se guarda en Sevilla no llega al 15% de la totalidad del esqueleto.

La otra sepultura sigue en Santo Domingo

Fue necesaria esa investigación porque en 1877 apareció en la Catedral de Santo Domingo una caja de plomo con fragmentos de huesos y una inscripción donde se leía: "Varón ilustre y distinguido Cristóbal Colón". Como restos colombinos han permanecido en la catedral de Santo Domingo hasta 1992. Ese año se llevaron al Faro a Colón, un enorme monumento de homenaje construido por la República Dominicana.

Faro a Colón, en la República Dominicana.
Faro a Colón, en la República Dominicana.
WIKIPEDIA/Mariordo

El problema es que también las cosas de los muertos hay que guardarlas bien porque nunca se sabe cuando van a volver a sacarse. El caso es que por el mal estado de las tumbas, al exhumar el cuerpo de la catedral de Santo Domingo los dominicanos no tuvieron muy claro cuál era la de Colón.

Mientras en Sevilla se hizo esa prueba de ADN para confirmar la pertenencia del cadáver, en el caso de la República Dominicana las autoridades vienen posponiendo esos mismos estudios. Los expertos genealogistas creen que hay restos de Colón en otros lugares y que, por tanto, los de Santo Domingo también corresponderían al 'descubridor' del nuevo continente.

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