Los gatos, los grandes ausentes en el veterinario: por qué sus dueños no los llevan y qué peligros entraña

  • Los gatos camuflan mejor los problemas de salud y el estrés que les provocan las visitas el veterinario.
  • No realizar visitas rutinarias pone en riesgo su salud, pues provoca que las patologías se detecten ya avanzadas.
Las dificultades para meter el gato en el trasportín, entre otros motivos, disuaden a sus dueños de llevarlos el veterinario
Las dificultades para meter el gato en el trasportín, entre otros motivos, disuaden a sus dueños de llevarlos el veterinario
EFE/ARCHIVO

Se calcula que en España hay unos cuatro millones de gatos domésticos, los que los convierte en la segunda mascota favorita de los ciudadanos por detrás del perro. Además, alrededor del 60% de los dueños de gatos lo consideran un miembro más de la familia al que cuidar. Sin embargo, y paradójicamente, no todos los dueños de gatos están todo lo concienciados que deberían sobre la importancia de acudir con regularidad al veterinario, y tan solo el 40% de los gatos hacen seguimiento periódico con su veterinario, comparado con el 60% de los perros. Javier Manzanares, veterinario de Royal Canin, nos habla de las causas que llevan a los propietarios de estos felinos a ir menos al veterinario y qué consecuencias puede tener para su salud.

¿Por qué los gatos van menos al veterinario?

Son varios los motivos que alejan a los gatos de las veterinarias, al menos a hacerse revisiones periódicas. Según datos de Royal Canin, y como apunta Javier Manzanares, uno de ellos es “la dificultad de acostumbrarlos al trasportín (66% de los encuestados lo menciona). Además, muchos dueños piensan (un 38% de ellos) que los problemas de salud del gato se terminarán resolviendo, y otros alegan el estrés que sufre el animal durante las visitas (22%) o el factor económico de las mismas (17%)”.

Otro de los motivos es que muchas de las enfermedades que padecen los gatos pasan desapercibidas. Es decir, que parece que tienen mejor salud que los perros, pero no es así, sino que se camuflan mejor, “los gatos por su naturaleza esconden los signos de un posible problema de salud, por eso las revisiones con el veterinario son tan importantes. Cuando los propietarios se dan cuenta de estos signos, el problema suele estar ya bastante avanzado”, advierte Manzanares.

Revisiones anuales o bianuales, claves para la salud del gato

La única manera de no retrasar diagnósticos de enfermedades felinas que puedan pasar desapercibidas son las revisiones, anuales o bianuales según la edad, “en caso de gatos mayores, es clave para garantizar su salud y su bienestar del gato, por eso recomendamos acudir a revisión dos veces al año a partir de los 7 años”. También es fundamental “realizar una primera revisión a la llegada del gato a nuestra familia y a partir de ahí, acudir al menos una vez al año a consulta. Además de las citas regulares de revisión, es importante seguir la pauta de vacunación completa del animal a lo largo de su vida y comentar con el veterinario temas como la nutrición según la etapa de la vida del animal”, aconseja. De no hacerlo así, podríamos poner en peligro la salud de nuestro compañero felino, “siempre es más recomendable aplicar la medicina preventiva o diagnosticar las enfermedades en estadios tempranos, ya que detectar un problema de salud cuando ya está en fases más avanzadas, siempre hace que el pronóstico sea menos favorable y, en ocasiones, el tratamiento no tan exitoso”.

Además de las revisiones recomendadas, hay que acudir al veterinario ante cualquier sospecha de enfermedad, “en este sentido, es muy importante estar atentos a cambios en su comportamiento habitual, por pequeños que sean, como orinar fuera de la bandeja de arena, dejar de comer, esconderse, estar más a la defensiva… En general, cualquiera de esos signos es necesario comentarlo con el veterinario, así se podrán prevenir y detectar patologías como por ejemplo obesidad o problemas urinarios a tiempo”, apunta.

Consejos para que llevarlo al veterinario sea más fácil

Puesto que el estrés del animal o las dificultades para meterlo en el trasportín pueden disuadir a algunos dueños de llevar al gato al veterinario, debemos intentar poner remedio. En este este sentido, los expertos de Royal Canin nos dan algunos consejos que pueden hacer más tranquilas estas visitas:

  • Comenzar las visitas periódicas desde gatito. Además de como prevención, para que se acostumbre desde pequeño y normalice las visitas al veterinario.
  • Elegir un buen trasportín, con estructura sólida y que resulte seguro y estable. Lo recomendable es que tenga varias puertas, en la zona superior y laterales, o que pueda desmontarse desde el centro.
  • Usar el trasportín desde pequeño para que se acostumbre. Para conseguirlo, podemos dejar el trasportín abierto en casa para que entre él mismo cuando le apetezca. Otro truco es meter una manta con tu olor o rociar un poco de feromonas en la manta 30 minutos antes de la salida al veterinario.
  • Cubrir con una manta el trasportín. De este modo, evitaremos que los estímulos de fuera le pongan nervioso.
  • En la clínica: coloca el trasportín en una zona elevada, no en el suelo; evita los movimientos bruscos, háblale con tranquilidad y evita el contacto con otros animales.
  • Una vez volvamos de la clínica, en casa ayuda a que se relaje, ábrele despacio, háblale con tranquilidad, acarícialo si se deja, etc.
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